ALGUNAS noticias se repiten en Cádiz cada medio siglo, o incluso antes. Parece como si la ciudad viviera en una historia cíclica. De modo que, al revisar periódicos de siglos…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SE celebra mañana la Fiesta del Trabajo. O como se denomine ahora. Esta celebración ha tenido una evolución palpable en el último siglo. En los tiempos de Franco era el día de San José Artesano. Después, cuando llegó el color y la democracia, el 1 de mayo era la gran…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

LOS resultados de las elecciones en Sevilla y su provincia todavía colean. Ya se ha insistido en que las extrapolaciones a la Junta de Andalucía y los ayuntamientos sólo sirven para distraer. En caso de que hubiera elecciones autonómicas (previstas para 2022) o municipales (previstas para 2023), fíjense todo lo que puede ocurrir. La gente vota diferente de un mes para otro, lo mismo en Coria del Río que en Badolatosa que en Sevilla. Sin embargo, los políticos son como son. Después del 10-N, ya están haciendo todo lo posible para que rueden cabezas. En el PSOE y en Ciudadanos, pero también en el PP y en Unidas Podemos.
LA buena gente, a pesar del acuerdo de Pedro y Pablo, todavía está comentando que la provincia de Cádiz ha girado a la derecha, incluso al extremo. Si comparamos los resultados de abril y noviembre, vemos que Ciudadanos y Unidas Podemos han perdido un escaño (y dos sueldos, en total), mientras que Vox y el PP aumentan su representación. Pero no es lo mismo. En abril, Ciudadanos fue segundo en la provincia y en los principales municipios (sin contar a la capital, que es un sitio especial), mientras que en noviembre ha sido segundo Vox. No hace falta ser Pitágoras para ver que miles de votos de Ciudadanos han pasado a Vox, y sólo algunos al PP. Mientras que el PSOE no se ha beneficiado. Lo dicho: Pedro Sánchez convocó elecciones para engordar a la extrema derecha. Y ahora le regala ministerios a la extrema izquierda. No parece un tipo muy listo.
EN estos días otoñales de noviembre se conmemora el cincuentenario de la muerte de Joaquín Romero Murube con diversos actos. Esta noche, en el Real Alcázar, a las 20:00 horas, tendrá lugar un homenaje que le organiza su Hermandad de la Soledad de San Lorenzo, en el que intervendrán cuatro académicos de Buenas Letras: Rafael Manzano, Enriqueta Vila, Aquilino Duque y Joaquín Caro Romero. Con el paso de los años, la figura de Romero Murube ha ganado grandeza. En vida, sobre todo al final, le regatearon méritos y sufrió las incomprensiones de una Sevilla cobarde, servil al poder, que antes lo había acogido como uno de los suyos. Sin embargo, su obra ha podido con el tiempo. Hoy Sevilla en los labios es como una biblia de la sevillanía. Sus libros, en general, forman parte de un todo, que es una Sevilla ideal a la que se considera eterna, pero no cateta.
EL principio de acuerdo que han anunciado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar un gobierno de coalición es un reto a las matemáticas. Entre el PSOE y Unidas Podemos suman 155 escaños, que serían 158, si les añadimos los tres del Más País de Errejón. Unidos no pueden gobernar, por sí mismos. Así que necesitan otros apoyos, incluso si les añaden los siete del PNV. Pueden conseguirlo con Frankenstein; es decir, con los independentistas. Y más raramente con un rosario de partidos, entre los que parece improbable que se sume Ciudadanos, al que Pablo Iglesias ya le ha trazado la línea roja.
EL principio de acuerdo que han anunciado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar un gobierno de coalición es un reto a las matemáticas. Entre el PSOE y Unidas Podemos suman 155 escaños, que serían 158, si les añadimos los tres del Más País de Errejón. Unidos no pueden gobernar, por sí mismos. Así que necesitan otros apoyos, incluso si les añaden los siete del PNV. Pueden conseguirlo con Frankenstein; es decir, con los independentistas catalanes. Y más raramente con un rosario de partidos, entre los que parece improbable que se sume Ciudadanos, al que Pablo Iglesias ya le ha trazado la línea roja.