HA terminado la temporada y es sorprendente lo que pasa en el Cádiz C.F. Después de la salvación, cuyas curiosidades son inexplicables, han ocurrido misterios muy raros. Lo principal es…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HAY dos formas seguras de perder unas elecciones al Consejo de Hermandades y Cofradías. Una es decir que van a cambiar la carrera oficial. Y otra es decir que van a limitar el número de nazarenos. Si además defienden el Museo de las Cofradías, entonces es mejor que se presenten…
QUEDA la sensación de que unos han ido de listos y otros de tontos. Es la percepción predominante. A cambio de dos escaños, dos, Vox le ha sacado al PP una vicepresidencia de la Junta de Andalucía para Manuel Gavira, martillo pilón para Juanma Moreno en la oposición de la…

NO ha pasado ni medio siglo. Eran madrugadas de los años 80, todavía el siglo XX, la Semana Santa recuperada para el pueblo (o eso decían), tiempos de democracia en España. Esbeltos nazarenos, con sus cirios al cuadril, se situaban detrás del Señor. Al salir de la plaza de San Lorenzo comenzaba otra procesión. Eran mujeres de promesas imposibles. Aquellas mujeres prohibidas, a las que no se les permitía la penitencia de seguir al Señor detrás del paso. Él era también el Señor de nuestras abuelas. Quizá recordarían a sus antepasadas (en tiempos más difíciles, pero menos fiados a la burocracia del espíritu), a las que sí se permitió lo que después se prohibió.
LA tarde inolvidable en que el Señor del Gran Poder fue a la Catedral (por un itinerario insólito, con revirás en silencios que dolían) se dio la casualidad de que Juan Ignacio Zoido fue nombrado ministro de Interior. El Gran Poder de Dios en Sevilla coincidió con los pequeños poderes terrenales. Y no es que fuera un milagro. Aunque algunos ya habían dado a Zoido por liquidado, políticamente hablando, por no haber mantenido los 20 concejales que le otorgaron la Alcaldía (y eso puede que sí fuera un milagro en 2011). Algunos de sus compañeros del PP sevillano le estaban moviendo el sillón, a ver si le daban una patada por elevación y acababa en Madrid.
EL Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz ha confirmado la celebración de una Procesión Magna Mariana en 2017, después de la autorización del obispo, Rafael Zornoza. Era un rumor a voces que el Consejo quería organizar algo especial en un año de efemérides diversas, que se podían aplicar al caso que nos ocupa; como lo era que había algunas reticencias en el Obispado. Y no por hostilidad, ni por fastidiar, sino porque no entendían del todo los motivos. A pesar de estar reciente otra Magna Mariana de la diócesis: la del pasado agosto en Chiclana.
TANTA expectación para un Gobierno no se recordaba en los tiempos de la vieja política. En la tarde de ayer se filtraban los primeros resultados de las qjuinielas, como si fueran el Betis, el Málaga y otros partidos de los viernes: García Margallo y Fernández Díaz han perdido, como se intuía en las casas de apuestas de Gibraltar, y como se había escuchado en los micrófonos ocultos. El cambio llega al Exterior y al Interior. Por el contrario, esos economistas que le han dado pares y nones a Bruselas, van a seguir: Luis de Guindos ha ganado por la mínima y sigue en Economía; y Cristóbal Montoro ha empatado, es una equis, le dejan Hacienda y le quitan las Administraciones para no dar por saco a las comunidades autónomas.
EL Paseo Marítimo de Cádiz es algo más que un paseo. Es el recorrido que bordea las playas en la zona del turismo de sol. Es también esencial para la hostelería. Es como la columna vertebral de las playas de Cádiz. Incluso es importante para el tráfico. Por consiguiente, no se debe acometer una chapuza que empeore lo existente. Y, a la hora de mejorarlo (que es posible y necesario), se debe tener mucho cuidado para no causar daños irreparables, o de difícil reparación. También es cierto que todo el Paseo Marítimo no funciona igual. Incluso hay una zona entre Asdrúbal y el Cementerio donde prácticamente no existe.