CÁDIZ es diferente. Más allá de Río Arillo y Río San Pedro, Cádiz a veces sirve de cachondeo, por sus cosas peculiares. Por ejemplo, la polémica de las ninfas. Con todos los problemas que hay en la ciudad (ante los que la buena gente se ha callado de forma vergonzosa), es pintoresco que monten una plataforma progresista para recoger firmas pidiendo la supresión de las ninfas. Y que el equipo de gobierno de Unidos y Podemos se muestre “receptivo” a debatirlo en Pleno, cuando entre los firmantes hay incluso familia de la concejala de Fiestas, María Romay. Como en Cádiz se conoce todo el mundo, se puede añadir que el 80% (o más) de los y las firmantes son militantes, simpatizantes o votantes de Izquierda Unida o Podemos.

REFORMAR los horarios es más difícil que reformar la Constitución. Por eso, ha sido demasiado ingenua la ministra Fátima Báñez, cuando dijo que la jornada laboral iba a terminar a las seis de la tarde para que las familias pudieran conciliar, o algo parecido. Al día siguiente, casi todos los periódicos abrieron con eso, igual que los telediarios y los informativos de radio. Así está el país y el mundo, como si no hubiera nada mejor. Después, cuando se han puesto a pensar, se han dado cuenta de algo que estaba claro desde el principio: era una pamplina.

SOY mal pensado, yo mismo lo reconozco, por eso tengo un alto porcentaje de acierto en los pronósticos, modestia aparte. Para cantante o astronauta soy muy malo (ya quisiera yo cantar como el alcalde), pero para consultor soy muy bueno. Por ejemplo, si el alcalde atendiera mis consejos no se metería en tantos charcos sin necesidad. Otrosí le digo a otros y otras. Pero no se trata de justificar habilidades, ni apuntar defectos, apelando al tradicional refrán de “piensa mal y acertarás”, sino que hay algo que me tiene muy preocupado. En Cádiz se valora como un éxito de la innovación a los robots de los astilleros de Navantia. Pues yo digo que ya verán como estos robots van a servir, principalmente, para fastidiar a las criaturitas.

EN el acto del Tricentenario del Traslado de la Casa de la Contratación en Sevilla hubo detalles interesantes. El principal fue que se acudió a territorio del antiguo enemigo, que ha olvidado este asunto desde hace mucho tiempo. Si para Cádiz el traslado fue una bendición, para Sevilla resultó traumático, ya que certificaba el declive de la gran urbe en el XVIII, y la hizo más agraria que marítima.

OTRA vez se ha liado por culpa de la Edusi. Esta vez porque el alcalde de Cádiz organizó una gala en la Casa de Iberoamérica para presentar a la Edusi en sociedad. El señor González Santos posiblemente no sepa que eso lo hacían antes con las hijas de las marquesas y las condesas y las duquesas, que las presentaban en sociedad, a la gente participativa, para que el Ignacio Casas de entonces les hiciera unas fotos y demás. Y se ofrecía un cóctel. Así que nuestro alcalde ha presentado a la Edusi como si fuera la hija de una marquesa, para que todo el mundo vea que al marqués de la Buena Gente la niña le ha salido estupenda, listísima y guapísima, y se merece un partido con una buena dote.