LA culpa del fracaso del tranvía de la Bahía la tienen los tres presidentes de la Junta de Andalucía que han gobernado en los últimos 13 años: Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz. Fueron incapaces de terminar unas obras mal enfocadas desde el principio. Pero no se puede poner a los actuales responsables de la Junta en el mismo saco. No se puede pretender que la actual consejera de Fomento, Marifrán Carazo, que lleva seis meses en el cargo, tenga la misma responsabilidad por el marronazo que se ha encontrado. El fracaso es completa responsabilidad de la gestión del PSOE en la Junta. Casos como este hay muchos más, y es la principal explicación de que perdieran el poder después de 36 años. La culpa de que los echaran de la Junta no fue de Vox, sino del hartazgo por tantos errores.

LAS mujeres van llegando a donde nadie se lo esperaba. Véase el caso de los astilleros de Navantia. Una mujer, Susana Sarriá, es la presidenta de la compañía. Pero me parece más difícil lo que ha conseguido otra mujer, Margarita Forné, de CCOO, que ha sido elegida presidenta del comité de empresa de Navantia en Puerto Real. No es la primera mujer que triunfa en los sindicatos. En Andalucía, UGT tiene como secretaria general a Carmen Castilla y CCOO a Nuria López. Pero las generaciones anteriores no hubieran imaginado que el comité esté encabezado por una mujer. Todavía en los astilleros 19 de cada 20 trabajadores son hombres.

EL Cádiz CF ha elegido la Puerta de Tierra para presentar sus camisetas de la temporada 2019-2020. Esta decisión ha sido llamativa, pues ha reconocido al monumento gaditano un valor emblemático que a veces se le regatea. Yo no voy a valorar si las nuevas camisetas de Adidas son más bonitas o más feas. En los tiempos de Irigoyen, se formó un escándalo con aquella camiseta surrealista que parecía un pijama, cuando jugaban Carmelo, Kiko, Quevedo, Arteaga, Barla y demás. Un equipo que tenía a siete u ocho gaditanos entre los titulares. Al elegir ese lugar, el Cádiz se pertrecha en lo alto de las murallas desde donde se defendía a cañonazos la ciudad. Una defensa a ultranza, como gusta a Cervera, que tiene apellido de almirante.

ESTÁ en su fase terminal una de las obras más importantes para el futuro de Cádiz como ciudad transitable. Me refiero al derribo de los edificios de la calle Cooperativa, con salida a la avenida de Juan Carlos I (o del soterramiento). Una obra que avanza a buen ritmo. Cuando concluya el derribo de los 72 pisos, cuyos vecinos fueron realojados, quedará el espacio necesario y suficiente para terminar la Gran Avenida Transversal de Extramuros. Es decir, la avenida que unirá el nuevo puente de Cádiz con el Paseo Marítimo, atravesando toda la zona de Puerta Tierra a lo ancho. Será entonces cuando se puedan aprovechar mejor las posibilidades que ofrece el nuevo puente para vertebrar el tráfico en la ciudad.

ENTRE las novedades del equipo municipal de Cádiz, que comanda nuestro alcalde Kichi, una de las que ha causado expectación es la concejala de Cultura y Fiestas. La unificación es un acierto. A eso se suma que ejerce este cargo Lola Cazalilla Ramos, licenciada en Historia del Arte. Es decir, una señora que tiene una carrera terminada, aunque es nueva en la política. Algunos que ya la hemos saludado coincidimos en que no parece de Podemos. Esto se puede interpretar como un elogio (que es como lo planteo), o como una crítica. Pero en modo alguno quiero poner a los indignados de los sueldos en contra desde el minuto 1. Me refiero a que parece una concejala de verdad.