SIEMPRE es bueno tener a la gente localizada, por lo que pueda pasar. Por ejemplo, si inventan impuestos para los ricos es mejor tenerlos localizados, porque si se piran a los Países Bajos (o a otros países más altos) será difícil que paguen. Es curioso lo que ha sucedido con el traslado de la sede que ha anunciado Ferrovial. Primero, critican a los empresarios. Algunos ministros y ministras incluso los califican como chorizos. Y después, cuando se van con las empresas (que no son públicas) a otra parte, se mosquean: Y lo más pitorreable de todo: los acusan de antipatriotas. ¿Dónde se ha visto que se utilice a la Patria para los negocios? Sólo en las dictaduras, sean fascistas o comunistas.

GUSTE o no guste, lo que dice Alejandro Rojas-Marcos es verdad. La autonomía de Andalucía se desbloqueó con el artículo 144 de la Constitución. A esa opción se llegó gracias al pacto entre los andalucistas del PSA y los centristas de UCD, en la cuestión de confianza que salvó a Adolfo Suárez en septiembre de 1980, con la llamada escena del sofá entre el portavoz andalucista Alejandro Rojas-Marcos, y el ministro Rodolfo Martín Villa. Una fórmula que permitió salvar la autonomía del artículo 151, cuando había pasado más de medio año desde que no se alcanzó la mayoría en Almería.

ES un fenómeno maravilloso. En este país nadie gobierna y todos se oponen a todo. Vivimos en una campaña electoral interminable. Pasan unas elecciones y ya están preparando las siguientes, zurrándose sin los 100 días de gracia. Si sucediera al revés (si gobernaran mucho y la campaña durase poco) quizás la cesta de la compra no estaría tan por las nubes, habría más empleo y la gente viviría mejor. Pero al Gobierno de Sánchez y sus socios sólo les importa que ellos y ellas vivan mejor. Así que todo se hace con la mirada puesta en el horizonte de las urnas, no se piensa en nada más.

LA gente dice que el Gobierno se ha desunido, y que están como el perro y el gato antes de la ley de bienestar animal. Pero la unidad de la izquierda es un mito, no existe. La izquierda sólo se une contra algo o contra alguien. Y para colocar a sus militantes; aunque eso también lo hacen en la derecha. ¿Podemos? Sí. Pues palante. Y si no podemos, pues nos separamos. En España, la izquierda estaba desunida de toda la vida. Algunos historiadores opinan que Franco no hubiera ganado la guerra civil sin las luchas internas de la izquierda. Antaño era peor, mucho peor. En la guerra civil hubo comunistas que incluso se fusilaron entre ellos. Todavía no se sabe dónde está Andreu Nin. Resultaron muy duras las luchas entre los estalinistas y los trotskistas. En la memoria democrática, esa asignatura no se estudia.

A la gente le ha dado por decir que la izquierda de ahora no es como la de antes. Pues antaño no había izquierdistas tipo Irene Montero, y no hace falta remontarse a La Pasionaria. Por el contrario, los de la izquierda de ahora propagan que eso lo dice la gente de derechas, y que la izquierda de antes era de derechas. No es eso. La izquierda de antes fue de izquierda, lo que pasa es que la gente se hace más conservadora con el tiempo, cuando le queda poco. Así aparecen personajes como Ramón Tamames, que era del PCE en los tiempos finales de Franco, y a los 89 años se ha pasado a Vox. Más joven era Jorge Versrtrynge cuando se pasó del PP a IU, después a Podemos, y siendo podemita elogió a Marine Le Pen. Puede que Irene Montero parezca de derechas cuando sea vieja, digo mayor, y no sabemos si vivirá entonces en un chalé,  o dirá que sí es no.