UN dato que recuerdo para la memoria histórica del Carnaval de Cádiz: el boom de los años del esplendor se inició con la Transición democrática. Y se consolidó cuando el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

A veces, en la política, puede coincidir una conjunción astral, como ya advirtió Leire Pajín. Se debe reconocer que a Juan Espadas se le han puesto todos los fenómenos de cara. Tiene a Pedro Sánchez en el Gobierno central, a Susana Díaz en la Junta de Andalucía y a él mismo en el Ayuntamiento de Sevilla. Todos del PSOE. Y es el alcalde principal de su partido en Andalucía y en España, el único de las siete grandes ciudades. Ni en Madrid, ni en Barcelona, ni en Valencia, ni en Bilbao, ni en Málaga ni en Zaragoza hay alcaldes socialistas. Mientras que Podemos y sus afines tienen tres, Compromís valenciano uno, el PNV otro y el PP sólo el de Málaga. Espadas es una joyita para los socialistas. Además de un artista, que pacta a diestra o siniestra.
EL empleo siempre está mal en Cádiz y su provincia. Pasan los gobiernos, cambian los presidentes, tenemos nuevos alcaldes que prometen el oro y el moro, pero la vida sigue igual. No obstante, también hay curiosidades. Ahora, con Pedro Sánchez, no se oyen tantas quejas en Cádiz como antes, cuando estaba Rajoy. Dándose el caso de que el líder del PSOE ha empeorado los datos del paro gaditano. Se supone que Sánchez censuró a Rajoy porque lo hacía muy mal, y no para hacerlo peor todavía. Ayer publicaron los datos del paro en octubre. Son vergonzosos para la provincia de Cádiz, que se consolida como un granero de parados en cuanto pasa el verano. Si esos datos se publican con Rajoy de presidente, se pueden imaginar lo que estarían diciendo. Pero con Sánchez e Iglesias es diferente. Aunque al parado le parece lo mismo: no tiene trabajo.
LA huelga de los funcionarios del Ayuntamiento de Sevilla se puede considerar equivocada, incluso contraproducente. Según los datos aportados por el Ayuntamiento, el seguimiento ha sido tan flojo que parece una convocatoria organizada a mayor gloria del alcalde Espadas. A huelgas con esa participación se apunta cualquier empresario. Y para más sarcasmo, dicen que el área municipal con más huelguistas fue el cementerio (a principios de noviembre), donde se sumaron 15 de los 86 empleados. Si fue ahí donde pusieron más entusiasmo, es como para que los convocantes de CCOO, UGT, CSIF y SEM reflexionen.
EN la provincia de Cádiz (como en otras), hay empresas muy mediáticas y empresarios que se parten el pecho por salir en los medios de comunicación. ¿Por qué unas empresas son mediáticas y otras no? Depende, básicamente, del ruido que forman. Por supuesto, la empresa más mediática de la provincia es Navantia, que siempre es noticia por algún motivo, incluso cuando asesinan a un periodista saudí en el Consulado de Arabia en Estambul. En cuanto a los empresarios, suele ocurrir que los más mediáticos son los que facturan poco y presumen mucho. Por el contrario, los escasos empresarios de verdad siguen el ejemplo de Amancio Ortega, el de Zara, que un buen día apareció entre los más ricos del mundo y apenas era conocido. Pues bien, la Zara de Cádiz no es Sara Baras, sino la empresa de los Comes.
EN este partido, ocurrió algo sorprendente: el Cádiz recuperó la magia de sus grandes días. Y, precisamente, ante el Elche. Como si hubiéramos entrado en el túnel del tiempo, regresó aquel equipo capaz de lo peor, sí, pero también de lo mejor, de lo que rompía los esquemas. Aquellas botellas de cava que se quedaron sin descorchar una tarde ya lejana, cuando el Cádiz ascendió en Elche… O los cinco taponazos de la segunda parte de ayer. Fue un partido para el recuerdo, en el que Lekic y Salvi ejercieron de revulsivos. El Cádiz marcó cinco goles en 25 minutos mágicos, cuando habían conseguido sólo ocho en 11 partidos.