LA mala suerte de José María Pemán es que nació y murió en Cádiz. O sea, que era gaditano. Aquí mantuvo su residencia oficial, a pesar de que pudo empadronarse…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
DESDE hace medio siglo, la democracia en España favorece un sistema bipartidista. Los presidentes del Gobierno han sido de UCD y PP (por un lado) y del PSOE (por el otro). En general, se solía respetar que gobernara el más votado. No obstante, a veces era necesario pactar. Gracias a…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

VIVIMOS en una sociedad con tendencia a culpar a los políticos. De lo suyo y de lo que corresponde a otros. Quedó de manifiesto en el caso del ascensor del hospital de Valme. Allí murió la joven Rocío Cortés, cuando era trasladada en una camilla, en unas circunstancias tan lamentables como confusas. Por eso, ahora también hay que tener prudencia y respetar la presunción de inocencia, cuando el atestado de la Policía apunta a “un fallo humano”. El ascensorista responsable del mantenimiento declarará como investigado. Pero ni antes la culpable era la consejera de Salud, Marina Álvarez, ni ahora lo es el ascensorista. Todavía no se ha juzgado lo ocurrido.
A final de mes (o sea, la próxima semana) prestigiosos hoteles de Chiclana, Conil, Rota, Tarifa y otros municipios costeros de la provincia van a cerrar. Algunos ni siquiera esperarán al puente de los Tosantos, que este año son dos puentes (uno por delante y otro por detrás). Es lamentable la falta de adaptación al calentamiento global. Es lamentable que cuando Irene García y los alcaldes van a Fitur, a promocionar el turismo provincial, todavía no se hayan orientado. El turismo de otoño e invierno es uno de los puntos negros de la oferta gaditana. Mucho hablar de que van a permitir los chiringuitos playeros abiertos todo el año, mientras están cerrando hoteles durante medio año.
ESTE año se han inscrito 29 agrupaciones de la provincia de Sevilla para participar en el concurso del Carnaval de Cádiz. Un récord de agrupaciones sevillanas, lo nunca visto. Si el episodio del cine porno, con las muchachas desnudas y el palacio de San Telmo al fondo, hubiera ocurrido en la plaza de San Juan de Dios gaditana, ante el Ayuntamiento de Kichi el de Podemos, hubiera suministrado material para decenas de cuplés verdosos. Sin embargo, hay que verlo en serio. Si ha ocurrido esto, en pleno centro de la ciudad, significa que en Sevilla hay un margen de error en la vigilancia. Sin dramatizar, pero sin olvidar que no está todo tan controlado como se suponía.
ESTAMOS en otro sinvivir. A estas alturas, no se sabe si habrá elecciones catalanas en enero de 2018, con permiso de Rajoy y del Senado. Y tampoco está claro si el Carnaval de Cádiz empezará el domingo 7, el lunes 8, o el martes 9 de enero. De momento, han pedido a las asambleas de los diferentes colectivos que traten este espinoso asunto, por aquello de la participación. Y ustedes no se rían, que es un asunto muy serio. Hay que tener en cuenta las circunstancias: cuando empieza el Carnaval se paraliza la vida en medio Cádiz, mientras que en el otro medio ya está paralizada todo el año. Así que conviene saber si queda algún día libre después de comer el roscón de Reyes.
EL arquitecto Ramón Montserrat pasará a la historia de la arquitectura sevillana. No sólo por haber diseñado un edificio del movimiento moderno en una ciudad donde gusta más lo antiguo, sino porque ese edificio es el de la comisaría de la Gavidia que perdimos. Se perdió la comisaría, entiéndase, pero no el edificio, que allí sigue en manifiesto trance de perdición. Debemos reconocer que es una obra consistente e incombustible, pues se ha hecho todo lo posible (y más) para que desaparezca, pero todavía no lo han conseguido. Con abandonos menores han caído altas torres, y varias manzanas del casco antiguo.