ALGUNAS noticias se repiten en Cádiz cada medio siglo, o incluso antes. Parece como si la ciudad viviera en una historia cíclica. De modo que, al revisar periódicos de siglos…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SE celebra mañana la Fiesta del Trabajo. O como se denomine ahora. Esta celebración ha tenido una evolución palpable en el último siglo. En los tiempos de Franco era el día de San José Artesano. Después, cuando llegó el color y la democracia, el 1 de mayo era la gran…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

EN Cádiz parece que están jugando al Monopoly con los edificios, que cambian de dueños y de usos con increíble facilidad. Sin embargo, en la mayoría de los casos, igualmente servirían para un roto que para un descosido. Dos ejemplos maravillosos son Valcárcel y los depósitos de Tabacalera. En Valcárcel iban a construir un hotel de lujo de cinco estrellas, según el acuerdo al que llegaron la Diputación y el Ayuntamiento, pero ahora parece que toda la vida ha servido para la Facultad de Ciencias de la Educación, que fue un remiendo cuando fracasó el hotel. Igual que los depósitos de Tabacalera. Ahora parece que la intención de construir allí la Ciudad de la Justicia viene del siglo pasado, cuando la idea del anterior Ayuntamiento era construir allí un espacio de arte progresista como el Matadero de Madrid.
POR culpa de las negociaciones para formar Gobierno, por culpa de los ERE, por culpa de los premios de la MTV, las Estrellas Michelín y la Cumbre del Espacio, por culpa de la iluminación navideña para el Black Friday, por culpa de Magallanes y Montañés, por culpa de lo que sea, no se le está dando importancia a una gran barbaridad: el arboricidio de los naranjos sevillanos. Ríanse ustedes de cuando Susana Serrano llamó Juan Serrucho al alcalde, para lo que puede ocurrir. Se van a cargar la Sevilla del azahar, y van a eliminar más de la mitad de los naranjos que existen. No será a lo bestia, no será a serruchazo limpio. Tampoco será en plan de apearlos en modo terapéutico, como si sufrieran una lipotimia. La receta será sutil. Cuando un naranjito de Sevilla se vaya a hacer puñetas será sustituido por una especie diferente.
EN condicione normales (sin tantas bajas y con otro árbitro), el Cádiz no hubiera perdido en Fuenlabrada. Fastidia perder ante un equipo que no fue superior, incluso jugando más de dos tercios del partido en superioridad numérica. El Cádiz ha entrado en un momento difícil, por las lesiones. Ya no sólo han caído futbolistas titulares del plan A, sino suplentes del plan B, por lo que juegan elementos del plan C, como Rhyner y Quezada, que no están adaptados, y cometen errores en jugadas puntuales que resultan decisivos. El Cádiz tiene un sistema que necesita a jugadores a tope. Más aún si se tropieza con un árbitro casero como Ais Reig, que administró las tarjetas amarillas a su manera.
EN el fragor de la batalla para gobernar en España, ha pasado casi desapercibida la amplia mayoría que ha conseguido la Comisión Europea. Son esos señores y señoras a los que aquí llaman Bruselas. Los mismos a los que la Junta de Andalucía anterior pedía dinero para tranvías que todavía no funcionan; o para el AVE transversal Sevilla-Granada, que abandonaron sin terminarlo. Esa Bruselas a la que los ayuntamientos piden dinero para embellecer sus ciudades y que presuman sus alcaldes y alcaldesas. Pues bien, el gobierno europeo ha sido aprobado por una mayoría amplia, con 461 votos a favor y 157 en contra. La nueva Comisión está presidida por la alemana Ursula von der Leyen, perteneciente a la CDU de Merkel; es decir, a los populares europeos. Y un pilar esencial, como responsable de la política exterior común, es Josep Borrell, un socialista español, que ya se ha ido del Gobierno de Pedro Sánchez; y empieza a despotricar del pacto con ERC.
LOS tiempos han cambiado una barbaridad, como se comprueba con el Black Friday. Ahora se mide el éxito según la instalación o la desubicación de determinadas tiendas y locales comerciales. Lo estamos viendo en Cádiz y en San Fernando. La llegada de un restaurante de comida rápida de McDonald’s a la plaza de San Juan de Dios se vive como una demostración del éxito de la plaza, que se encuentra entre Plocia, Sopranis y Nueva, la zona de más crecimiento hostelero. Mientras que el cierre de una tienda de Stradivarius en la calle San Rafael, de San Fernando, se vive como la decadencia del centro isleño como zona comercial. Era la última tienda de Inditex, ese imperio creado por el rico Amancio Ortega. Y es como decir que se han rendido los últimos de Filipinas en La Isla.