LOS chiringuitos se han copiado de la Costa del Sol malagueña. En Cádiz, hace medio siglo, no había chiringuitos propiamente dichos. El bar Jerónimo, en estos tiempos, hubiera sido el chiringuito Jerónimo. Pero entonces era el restaurante-bar Jerónimo, situado a pie de playa, a la altura de la actual calle Neptuno, en la arena, que casi todos los años se inundaba cuando llegaban las mareas de Santiago o los temporales de septiembre; y no pasaba nada, la gente seguía comiendo el pescaíto frito, y nadie le echaba las culpas a la Demarcación de Costas. Los chiringuitos han llegado después, copiados de Torremolinos y Fuengirola, donde los había a manojitos en sus paseos marítimos para comer chanquetes y espetos de sardinas. 

EL Vía Crucis Jubilar Diocesano con 16 pasos, que llenó las calles de Cádiz con miles de personas, ha sido un éxito para la Diócesis (y para sus organizadores). Han celebrado el 750 aniversario con un acto de relevancia popular, que ha tenido amplia concurrencia de la Andalucía cofrade. Ha sido también un éxito para el obispo, Rafael Zornoza Boy, que participó en todas las estaciones y permaneció en la plaza de la Catedral durante las casi cuatro horas que duró el acto. Ha asumido la importancia que merecen las hermandades y cofradías en su Diócesis, a pesar de que venía de Getafe, donde los movimientos católicos no son tan coincidentes. Hubo otras triunfadoras: las calles del Cádiz histórico, que son estupendas para ver pasos en una noche de julio con brisa suave.

EXISTE un turismo religioso, que muchas personas viven desde su fe como peregrinaciones, o simplemente por curiosidad cultural. Jerusalén, Roma, La Meca, Benarés, Lhasa… Lo fomentan todas las religiones. Para los católicos están Santiago de Compostela con su camino, Fátima, Lourdes o El Rocío… Como una derivación de los tiempos, ha surgido el turismo cofrade que, más allá de la Semana Santa, se ha especializado en los eventos extraordinarios, que ordinariamente se celebran casi todos los fines de semana en algún lugar de Andalucía. Hoy ese turismo llegará a Cádiz, con motivo del Vía Crucis con 16 pasos de la diócesis, organizado con motivo del 750 aniversario. Pero hoy es el día que veremos algo irrepetible.

RESULTÓ bastante cateta aquella visita que hicieron los concejales del Ayuntamiento de Cádiz y expertos varios al Puerto de Málaga. Dijeron que era para comprobar in situ la integración en la ciudad. Más interesante era visitar el de Barcelona. Todavía se ignora la utilidad de esas excursiones. No obstante, para seguir con los viajes de fin de curso, les propongo que organicen otro a Córdoba. Conste que no es una crueldad para achicharrarlos un día de calor, como a San Lorenzo en la parrilla del martirio, sino para que aprendan. Se trata de conocer la integración de Córdoba en el Patrimonio de la Humanidad, pues ellos cuentan con cuatro monumentos incluidos y Cádiz ninguno.

LA carga de trabajo de los astilleros de la Bahía es un misterio. A Puerto Real llegó Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, como madrina (¿eso es feminista?) de la nueva subestación eléctrica Andalucía II. Y le pidió a Ignacio Sánchez Galán, el presidente de Iberdrola, más subestaciones, que aporten carga de trabajo alternativa. Mientras que fuera estaban Antonio Noria y el comité de empresa, diciendo que si no llegan nuevos pedidos, a mediados de 2019 ya no habrá trabajo en Puerto Real. A la esperan quedan de las famosas corbetas de Arabia Saudí. Y reciente está el caso de las nueve fragatas australianas perdidas para nuestra Bahía.