
Reforma del Senado
A pesar de la crisis, los partidos políticos tienen tiempo para presentar proyectos variopintos. El PSOE, aprovechando que ya no gobierna, ha elaborado un proyecto para transformar el Senado en una Cámara Federal de representación autonómica. Ramón Jáuregui ha presentado esta propuesta, que necesitaría una reforma de la Constitución, con referéndum incluido, ya que afectaría a la misma estructura del Estado. También proponen una reducción drástica del número de senadores (quedarían sólo unos 90, apenas un tercio de los 266 actuales). Por supuesto, un cambio del Senado como éste necesita del consenso entre el PSOE y el PP. Presentar un proyecto avalado sólo por un partido no conduce a nada.
HAY comercios que son algo más que comercios, bares que son algo más que bares y hay establecimientos que son símbolos; o iconos, como se dice ahora. Es el caso del Salón Italiano (vulgo Los Italianos), refugio de un Cádiz histórico que aún no se ha perdido del todo. Quizá no nos damos cuenta de su significado, o sí, pero lo olvidamos. Hasta que lo vemos cerrado en las frías tardes de invierno, cuando la calle Ancha se vuelve un tanto fantasmagórica, entre la lluvia que se desliza por los cierros y el viento de poniente que deja repelucos por las esquinas. Y en la soledad, porque algunas veces Cádiz es una ciudad de soledades.
EN Sevilla había una cierta inclinación a los proyectos faraónicos. Después de la retirada del Faraón de Camas, al que tanto se echa en falta en la plaza de toros de la Real Maestranza, deberíamos tener más nostalgia faraónica. Otro Curro Romero no es posible, no saldrá por generación espontánea. Pero la crisis ha sido como un metisaca vergonzante para los proyectos faraónicos, que han pasado a estar mal vistos. Un ejemplo es la Torre Pelli, criticada a más no poder. Hoy, si se plantea algún proyecto faraónico, se dice que es mejor destinar ese dinero a los barrios. Si Monteseirín (antes) y Zoido (ahora) hubieran gastado la mitad del dinero de esos proyectos en las barriadas de vísperas, no se podrían aguantar, de preciosas que estarían.
LA victoria en Melilla era casi una necesidad de supervivencia para el Cádiz. Menos mal que ganaron. El 0-2 viene muy bien, pero en absoluto significa que la permanencia esté ya garantizada. Quedan cuatro partidos todavía. Hay un equipo que ya está en Tercera (el Betis B) y dos que tienen casi todas las papeletas (el UCAM Murcia y el San Roque de Lepe). También sería raro que el Loja quede por delante del Cádiz, que le aventaja en 8 puntos y en la diferencia de goles particular. Pero la promoción de descenso (sistema por el que también se puede bajar) está a 4 puntos de distancia con el Villanovense. Y aún hay 12 puntos en juego. Menos mal que el Cádiz ganó ayer en Melilla, porque si no hoy estaría bordeando los puestos fatídicos.

Terror en Boston
No se puede decir que EEUU sea un buen ejemplo en la reacción tras los atentados terroristas. El caso del maratón de Boston lo ha vuelto a demostrar. Dos artefactos explosivos causaron tres muertos y más de 170 heridos, según las cifras oficiales. Más que el número real de víctimas, ha causado conmoción por lo inesperado, al ser una forma novedosa en las acciones terroristas. Ha afectado, de forma indiscriminada, a una celebración deportiva, en la más absoluta indefensión de los asistentes, y con nula prevención, según se ha visto. Pero la reacción posterior de las autoridades estadounidenses ha sido decepcionante. Sólo sirvió para aumentar el descontrol. Todo ello se plasmó en la aparición del presidente Obama en televisión, para no explicar nada, ni dar pista alguna. Sólo expuso la obviedad de un deseo: que los culpables serán castigados. ¿Pero quiénes eran y qué pretendían los culpables, señor Obama?
EL Papa Francisco entró con buen pie. Le cae simpático a muchos ateos, incluso a algunos progres que van de indignados por la vida, en virtud de aquello que afirmó sobre las periferias y la predilección por los pobres. Por el contrario, se conocen casos de algunos ricos católicos que dijeron: “¡Ojú!”. Tampoco es que el nuevo Papa inventara nada, sino que eso viene en el Evangelio, desde el rico virtuoso al que Jesús le habla sobre la dificultad del camello para pasar por el ojo de una aguja (luego se ha discutido mucho sobre el tamaño de esas agujas); o la misma parábola del hijo pródigo, cuando vuelve empobrecido y despierta la envidia de su hermano. Este Papa Francisco recuerda cosas elementales, quizás olvidadas, o ignoradas.

La República fue mucho peor
Si en España nunca ha durado una República ni 10 años ha sido, en gran parte, por culpa de los republicanos, que jamás han sabido manejarse democráticamente en este sistema. La primera duró menos de dos años y tuvo cinco presidentes. La segunda duró cuatro años (en una zona) o casi siete (en otra zona), con una Guerra Civil. Es cierto que la sublevación comandada por Franco fue militar, pero la extrema izquierda también lo intentaba, a su manera, para implantar la dictadura del proletariado. En este 14 de abril se puede celebrar un episodio del pasado y decir que la Monarquía está ahora peor que nunca. Pero, incluso con la Monarquía peor que nunca, está España mucho mejor que jamás lo estuvo con ninguna república.
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