EL problema de las personas sin hogar en Cádiz no es nuevo. Ya se planteó muy seriamente en los tiempos de Kichi como alcalde. Recuerden lo que sucedió en el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
EN el palacio de las Dueñas se puede visitar la exposición “Cayetana, grande de España”, organizada como homenaje al cumplirse el centenario del nacimiento de la duquesa de Alba. Cayetana ha conseguido algo infrecuente: que la exposición fuera inaugurada por el rey Felipe VI y que apoyen su homenaje Felipe…
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

PONER la primera piedra era una costumbre bonita, que se está perdiendo, como tantas cosas, como los habitantes de Cádiz, sin ir más lejos. ¿Por qué se están perdiendo las primeras piedras? A lo peor porque piensan que fue un invento de los tiempos de Franco. En aquellos años se practicaba mucho la ceremonia de poner la primera piedra. Y aparecía el ministro, el gobernador civil o el baranda de turno, que por una vez y sin que sirviera de precedente, se colocaba un casco de albañil y empuñaba una pala, y colocaba la primera piedra de la obra. Y, además, introducían periódicos del día del evento, por ejemplo el Diario de Cádiz, que como entonces tenía el formato de sábana, lucía mucho en el paquete.
PASARON los Reyes Magos, terminaron los cultos del Gran Poder, abrimos un nuevo almanaque. Se nos fue un año más, que cada cual recordará según sus vivencias. Las mías en 2025 fueron estupendas. Y, sin embargo, la vida sigue, con el inexorable transcurrir de los días de enero, que han comenzado fríos y lluviosos, como de otros tiempos. Cada mañana miles de personas se levantan con la incógnita de un nuevo día. Las primeras horas en Sevilla transcurren con una cierta soledad en las calles, con la aurora despeinando sombras, con los comercios cerrados (aquí abren más tarde que en los demás países europeos), con una sensación de que los sueños tardan en convertirse en vida real. Y, al mirar hacia el horizonte, pensamos que esos fríos de enero se irán disipando para desembocar en una nueva Cuaresma.
DONALD Trump quería el premio Nobel de la Paz de 2025, pero se lo concedieron a la venezolana María Corina Machado. Trump había propiciado un acuerdo de paz en Gaza, que se interpretó como el primer logro de una de sus promesas: acabar con las guerras en el mundo. En Ucrania, hasta ahora, le ha salido el tiro por la culata. Y Venezuela ha sido diferente. Es cierto que el régimen de Nicolás Maduro no está reconocido por diversos países democráticos, entre ellos España, que tomó esa decisión para no enfrentarse al resto de Europa. El pucherazo de Maduro le ha ilegitimado. Sin embargo, el método de matón pandillero utilizado por Trump no se ajusta al derecho internacional. Suponiendo que exista.
COMIENZA el año nuevo como terminó el viejo: seguimos de fiesta. En la ciudad de Cádiz había un calendario de fiestas delimitado: el Carnaval en los días previos a la Cuaresma y el concurso en sus vísperas, la Cuaresma que empezaba el Miércoles de Ceniza (o, en la realidad, el Domingo de Piñata) y terminaba con la Semana Santa. Para seguir el tiempo pascual, con sus procesiones para impedidos, que culminaban con el Corpus, que era la fiesta grande. Después los Juanillos en las casas de vecinos; y en verano la procesión del Carmen y la Velada de los Ángeles. Para continuar en el otoño con la Patrona, la Virgen del Rosario, y las fiestas de los Tosantos. Y el invierno con las Pascuas de Navidad, la Nochevieja y los Reyes Magos. Todo se celebraba en su justo momento.
TERMINA el año como empezó: con la ciudad de Cádiz perdiendo habitantes. Todos los años se pierde un montoncito de vecinos, y nadie sabe cómo ha sido. Y todos los alcaldes dicen que lo van a arreglar (y Bruno también lo está intentando), y eso es como remar contra corriente. Los pisos que salen a la venta en Cádiz están entre los más caros de España, imposibles para muchas familias, pero se venden y hay colas para las nuevas promociones, aunque todavía quedan casas vacías y en ruina. Gente vemos por todas partes en la ciudad. Por ejemplo, en la tarde del lunes pasado, día 29 de diciembre, estaban llenos todos los aparcamientos de pago en el casco antiguo de Cádiz. Y venga a entrar y salir coches por los puentes. Con lo cual se nota que Cádiz sigue perdiendo habitantes porque se ha convertido en una ciudad de transeúntes.