A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

TODAVÍA hay personas ingenuas, espíritus sublimes, almas puras, que preguntan: ¿por qué España es el país europeo que peor está gestionando la pandemia del Covid-19? Pues por la politización cutre. En este país todo se mide en clave de politiqueo, hasta las próximas elecciones, sin horizontes estratégicos. Mientras Pedro Sánchez pide unidad, él va a su alarma. También hay que tener claras las prioridades de salud, y ser consecuentes, algo que le falla a Isabel Díaz Ayuso. La batallita de Madrid es alarmante, porque nadie sabe lo que hace. No es sólo un problema de la capital de España. Hasta el presidente de la Junta, Juanma Moreno, hombre de por sí malagueño, pidió a los madrileños que no vinieran a Andalucía.
POCAS ciudades habrá tan rácanas y cicateras con sus mejores hijos como Cádiz. Puede que algunos carnavaleros hayan sido homenajeados póstumamente, a lo grandísimo. Pero aquí lo más común es que el muerto va al hoyo y el vivo al bollo. Olvidan a los que no les interesan. Todo lo anterior va porque en Cádiz falleció la semana pasada Julio Ramos Díaz. Era mucho más que un ex decano del Colegio de Abogados, un ex hermano mayor de Buena Muerte o un ex colaborador jurídico del Obispado. Era uno de los gaditanos más ilustres que quedaban, y debería tener el máximo reconocimiento de su ciudad. Pero, claro, con un problema: estaba por encima de las dos Españas, cuyas miserias había sufrido, y al margen de los partidos políticos. Se guiaba por su conciencia.
EL pacto del PSOE con Ciudadanos en el Ayuntamiento de Sevilla es un jaque mate para el mandato que acabará en 2023. Supondrá mucho más que un acuerdo de gobernabilidad para garantizar la aprobación de los presupuestos, las ordenanzas fiscales o algunos proyectos discutidos, en los que Ciudadanos ya se había dejado querer desde que está de portavoz Álvaro Pimentel. Se puede considerar como una jugada maestra de Espadas, que ha ganado la partida a la oposición y se asegura cierta tranquilidad. Al menos mientras Ciudadanos se mantenga como un grupo político con criterios coherentes, lo que no siempre sucede por sus desavenencias.
HOY es la fiesta de la Virgen del Rosario, patrona de Cádiz. Día festivo local. La Virgen no saldrá en procesión, al reencuentro con los gaditanos, pero la podrán ver en el altar de su paso en Santo Domingo, y se mantienen los demás actos, con las adaptaciones necesarias por las normas del coronavirus. Además habrá un evento literario y musical por la tarde, que se suma al pregón de ayer, a cargo de Juan Mera. La salud es lo primero. O al menos así lo entienden el padre Pascual Saturio, prior de los dominicos, los fieles, devotos y devotas de la Patrona, los cofrades y los cristianos en general, que predican con el ejemplo y se sacrifican desde el mes de marzo, suprimiendo los cultos externos. A veces viendo que otras manifestaciones de protestas laborales y concentraciones diversas no siguen las mismas normas que aplican para los rosarios de la aurora, o incluso para las misas en el interior de los templos. Pero está asumido, como un sacrificio, hasta que vuelvan tiempos mejores.
VOLVER a las dos Españas ha creado un fiero ambiente guerracivilista en la campaña del coronavirus. En la primera ola ya se le criticó a Pedro Sánchez su lenguaje bélico, en plan de “esta guerra la vamos a ganar unidos”. Después, en la desescalada, llegó a decir “hemos vencido al virus”. Algunas de sus intervenciones se repasan ahora y son tragicómicas. Para la segunda ola, después del desprestigio que le quedó con la primera, Pedro se ha tomado como objetivo la derrota de Madrid. En la guerra civil pasó lo mismo. Hasta que Franco conquistó Madrid, en 1939, no se acabó. Esperemos que la guerra del coronavirus no dure tres años.