YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

NOVIEMBRE es el mes de los difuntos y afrontamos una racha muy mala. Por el maldito coronavirus y por otras enfermedades. Porque la gente está fastidiada, en lo físico y en lo psíquico. El miércoles falleció Theo Vargas, que superó el coronavirus después de más de un mes en la UCI, y que había salido a los sones del pasodoble de Manolo Santander, con el que ya se habrá encontrado en el otro barrio, donde San Pedro le habrá abierto la puerta con una bufanda amarilla y azul, como la que le pusieron en los memes a Benedicto XVI, que por Roma sigue. La muerte de Theo ha sido prematura y muy triste, por las circunstancias generales y personales. Con él se va un tiempo del Cádiz, que no fue el mejor, sino el peor: los años del pozo más profundo.
A final del siglo pasado se crearon incompatibilidades entre el sevillano rancio/cabal y el estadio de La Cartuja. Después el catálogo se amplió a las Setas y a la Torre Pelli. Pase lo que pase, se haga lo que se haga en el referido estadio, aquello es un mamarracho, un despilfarro intolerable y algo completamente ajeno a las esencias sevillanas. Sin embargo, desde el martes, el estadio de La Cartuja entra en la memoria histórica del fútbol español, ya que nuestra selección no le ha ganado por 6-0 a Alemania frecuentemente, sino que sólo lo ha conseguido allí, precisamente allí. Con un marcador de tenis, en el lugar donde España ganó la Copa Davis dos veces.
LOS días siempre transcurren entre la vida y la muerte, unos días más que otros. No lo queremos ver, cerramos los ojos, pensamos que es para otros, incluso que es cosa de viejos. A veces leemos noticias en el Diario que llaman la atención y rompen el anonimato de los muertos, ocultos tras las frialdad de las cifras: 421, 15… ¿Pero quiénes son? A algunos les ha sorprendido que la pasada semana falleciera el capellán del Hospital Puerta del Mar, el padre José Díaz. Quizá les pareciera que sólo pueden morir los médicos y los profesionales sanitarios en el cumplimiento de su misión. Quizá no entienden que un capellán se arriesgue.
RASGARSE las vestiduras por el acuerdo del PSOE con Bildu es una gran hipocresía. Todo está en la hoja de ruta que Pablo Iglesias le exige a Pedro Sánchez. Algunas intervenciones parlamentarias menores confirman objetivos mayores. Es lo que sucedió con Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos, en el debate de los Presupuestos. Estaba con duras críticas a Ciudadanos, a pesar de que Inés Arrimadas se había subido al burro del que tira Frankenstein. Y para rematar la faena, Echenique expuso los verdaderos objetivos de su grupo: gobernar mucho tiempo y crear un Estado “plurinacional y republicano”. No hay que cerrar los ojos ni los oídos, eso es lo que buscan.
LOS controles de tráfico establecidos en Cádiz durante el arranque para el cumplimiento de las medidas del Covid 19 no han tenido el mismo tratamiento que en otras capitales andaluzas. Cualquiera que los viera y los padeciera pensaría que la ciudad sufre lo peor de lo peor, cuando no es así, sino más bien al contrario. Dentro de lo malo, sigue entre lo menos malo de Andalucía. Cádiz no está como Granada, ni como Sevilla, ni como Jaén, ni siquiera como Jerez en la provincia. No se puede bajar la guardia, pero no hay que subirla a tan alto nivel que se asfixie aún más la tambaleante economía y la movilidad gaditana. Porque un atasco desde el Hospital Puerta del Mar hasta la entrada de Cortadura hace perder el tiempo a cientos de personas, la mayoría con motivos justificados para moverse a esas horas.