A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

TERMINÓ la temporada alta de playas, empieza el otoño y es la hora del balance. Ha sido un año muy raro con el coronavirus y la mascarilla para pasear por la orilla. Una de las curiosidades en las playas gaditanas es que los perros de Camposoto han tenido mejores servicios que los seres humanos de la playa de la Victoria. Las autoridades municipales se han vuelto majaretas y pasa lo que pasa. Lo que ha pasado es que en la playa canina de Camposoto les instalaron duchas para que se asearan. Mientras que en la playa de la Victoria suprimieron las duchas y los lavapiés de las personas humanas para evitar contagios del Covid 19. Es decir, que los perros isleños se han podido duchar gracias a la alcaldesa Patricia Cavada y los humanos y humanas no se pudieron lavar los pies en Cádiz por culpa de Kichi. ¿Eso es científico?
EN aquellos días, cuando vivíamos confinados, era frecuente leer declaraciones que decían: “De esta pandemia vamos a salir mejor”, Supongo que lo proclamaban a modo de mentira piadosa, por dar ánimos a las criaturas que no podían ir a los colegios aunque quisieran, a los padres que teletrabajaban, a los autónomos que se arruinaban, a los ancianos que vivían con espanto en las residencias, y demás familia. Ha pasado más de medio año desde que empezó el estado de alarma y el encierro, así como quien no quiere la cosa. Y vemos que ha originado cambios en las costumbres. En Sevilla y en el resto de España. Otro ejemplo: el transporte ya no es lo que era.
ACOSTUMBRARSE a la Primera no es fácil para un equipo que viene de Segunda con la mentalidad de ver cómo juega el rival. Sin embargo, ante el Huesca (el otro recién ascendido directo), el Cádiz se quitó los complejos de inferioridad. Aseguró la parcela defensiva y castigó los errores del rival. También cumplió eso de que hay que aprovechar las oportunidades. Sólo dos claras y las marcaron Negredo y Pombo. Pero el Huesca no tuvo ninguna (excepto el gol fantasma anulado por fuera de juego) en todo el partido. Con una posesión del 75% para los locales, el Cádiz les supo ganar. Alberto Cifuentes, que debutó en la máxima categoría con 41 años, pasó casi desapercibido.
LA buena gente es inocente y no se da cuenta de las trampas. Preguntan: ¿cómo puede ser que el Gobierno de Pedro Sánchez diga una cosa y el de Pablo Iglesias la contraria? Les sorprende que los ministros del PSOE defiendan el retraso de las jubilaciones y que los de Unidas Podemos quieran prejubilar a todo el mundo para que trabajen más jóvenes, con esa simpleza mental. O que unos defiendan la Monarquía constitucional y otros la República. La gente no sabe que este Gobierno total aspira a ser único, por lo que ellos mismos se hacen la oposición. Unos dicen blanco y otros negro; unos dan cariño a los ricos y otros a los pobres. Van a por todas y por todos.Pero a los partidos les pasa igual. Porque cada uno es como dos.
EN Cádiz hay gente con muy mala leche y muy cínica. Eso lo ha dicho Teresa Rodríguez, para defender la baja por paternidad de Kichi, y yo estoy de acuerdo. No con todo lo que afirma en el manifiesto o alegato que ha escrito para defender a su pareja, que se puede entender porque el amor es ciego, pero sí comparto que deben predominar los sentimientos humanos. El alcalde ha sido padre y Teresa Rodríguez ha sido madre, por segunda vez en 18 meses. Hay que felicitarlos por el buen ejemplo que han dado: por ser papá y mamá en tiempos difíciles, por contribuir al aumento de la natalidad, que está fatal en Cádiz. Vienen la mar de bien dos criaturas. Y luego hay que cuidarlas, y esta pareja no tiene empleada de hogar, como ha recordado Teresa. Y conste que no voy a valorar su economía familiar, ni el convenio del personal doméstico. Al pedir una baja por paternidad de 12 semanas, Cádiz va a estar sin su alcalde durante todo lo que resta de 2020.