YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

EL principal motivo por el que han aumentado los negacionistas de la Covid-19 (que tanto contribuyen a su expansión) es por la adopción de medidas incoherentes. Las autoridades se columpian. Toman decisiones que carecen de un mínimo rigor científico y que son claramente contradictorias. No sólo Pedro Sánchez. En Andalucía, han publicado unas rectificaciones de horarios en el BOJA, que han afectado a la esencialidad de las librerías o las peluquerías, pongo por caso. Pero lo más grave es buscar unos equilibrios imposibles. Cerrar antes y hacer lo mismo. Como si el coronavirus se propagara más a partir de las 18 horas.
LOS horarios que ha aprobado la Junta de Andalucía son un quiero y no puedo. En realidad, lo que pedía el cuerpo presente de los hospitales a Juanma Moreno y a su lugarteniente ciudadano, Juan Marín, era cerrar los bares y las tiendas todo el día, como en Granada, que es la única forma de evitar que la gente siga en la calle. Pero, como las protestas iban a ser morrocotudas, no se han atrevido y se han quedado a medias. Cierre a las seis de la tarde y toque de queda a las diez de la noche. Es una incoherencia manifiesta. Para colmo, el domingo dijeron una cosa y el lunes la contraria sobre la discutible esencialidad de algunos negocios. En Cádiz el asunto es grave, porque esos horarios van contra la natura gaditana, que se resume muy sencillamente: cuanto más tarde, mejor.
LA victoria de Joe Biden es justa y necesaria para los EEUU y para el mundo en general. Donald Trump es uno de esos tipos de alto riesgo que pueden montar un conflicto universal. Con la Unión Europea no se ha entendido y tiene amistades peligrosas, así como una tendencia al histrionismo. Verlo al lado de Kim Jong-un, el dictador comunista de Corea del Norte, después de casi declararle una guerra, confirmó que su fiabilidad era nula. Sin embargo, la previsible victoria de Joe Biden ha quedado empañada por el recuento sosegado de los votos, que es impropio de la mayor democracia del mundo. Cinco días después de la jornada electoral han seguido sin resultados definitivos.
EL equipo de gobierno municipal del alcalde Kichi está muy satisfecho por el avance de las obras en el Palacio de Recaño, para convertirlo en el Museo del Carnaval. Esta vez va en serio. Ya he comentado que en Cádiz no podemos creernos ninguna obra pública mientras no se vea un albañil. En el Palacio de Recaño se ve incluso maquinaria pesada, con los trabajos que realiza la empresa Bauen. Esas obras confirman el peso específico que tiene el Carnaval en Cádiz. Está bien, pero no se puede utilizar como excusa para anular otros proyectos importantes, que eran compatibles y que podrían dar prestigio, atraer a expertos y profesionales, y ayudar a que Cádiz salga de la mediocridad cuasi pueblerina en la que se puede quedar si no se remedia.
EL otoño sevillano funcionaba como una primavera declinante. Escribir eso resulta cursi, ya lo sé, y merece una explicación. La primavera, en lo referido al calor, iba de menos a más; de modo que no era lo mismo el tiempo de la Semana Santa que el de las glorias de mayo o el Corpus de junio. El otoño empezaba con la llamada Feria de San Miguel, con los toros en la Maestranza, con el veranillo del membrillo, con las vendimias en los pueblos… Y la Bienal de Flamenco (un año sí y otro no), con los guiris que se han aficionado como si hubieran nacido en las cavas de Triana antes de partir al exilio. Después venía octubre, el mes del Rosario, con el puente del Pilar, y a continuación se enfriaba noviembre, con el puente de Todos los Santos y los Difuntos. ¿Difuntos? Toquemos madera de ciprés.