A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

GRACIAS a Pedro Sánchez volveremos a las urnas en noviembre. Quizás no se han dado cuenta, pero la campaña electoral arranca la noche de Halloween y la pegada de carteles va a coincidir con los disfraces de zombis y todo eso. La campaña seguirá el día de los Tosantos y el de los Difuntos. Entre las visitas a los cementerios, se van a jugar el pellejo algunos políticos. También en Cádiz y su provincia. Pues la gente interpreta que estas elecciones son para los grandes asuntos nacionales, para cobrar las pensiones con una hucha, para subir impuestos a los ricos, y para que arreglen de una puñetera vez el castillo de San Sebastián y las murallitas de Cai. Pero hay más en juego, también aquí.
GRACIAS a Pedro Sánchez, tenemos un nuevo periodo electoral. La campaña es más corta, y arrancará la noche de Halloween, por lo que coincidirán la pegada de carteles y los disfraces de zombis. Una campaña tiene su parte mala: se convierte en una excusa para que los políticos no hagan nada. Te dicen “como estamos en funciones”, o bien “como no se puede hablar con el Gobierno para que adopten medidas”. Pero también su parte buena: ahora el PSOE, el PP, Ciudadanos, Adelante (o como se llamen, no lo saben ni ellos ni ellas), Vox y demás necesitan vuestros votos. Y deben movilizar a la gente para frenar la temida abstención. Es decir, que llega otra temporada de “puedo prometer y prometo”, por lo que hay que amarrar bien los asuntos.
EL Cádiz no tiene plantilla para disputar a tope dos partidos de competición a la semana. Esa sería la peor conclusión tras lo visto en Alcorcón. La mejor es que el 3-0, aunque es duro y escuece, llegó en circunstancias raras y muy adversas. Con un momento clave en el partido, que fue el gilipenalti cometido por Garrido. Debería servirles de escarmiento, para no romper partidos de un modo tan tonto, y además al filo del descanso. A lo que se sumó el arbitraje de Sagués, que fue de los que se le ve el plumero al señor colegiado en las jugadas dudosas, así como en el manejo de las tarjetas. No es el primero que padece el Cádiz en esta temporada. La conclusión es que las expectativas de estar en lo alto no se han perdido, pero se ven ahora con más realismo.
NO está reconocido el derecho de aparcar. Se podría suponer que el aparcamiento es como la vivienda del coche (o de la moto, ojo, no se olviden de las motos), de manera que le puedes comprar una plaza de garaje; o alquilarla a cubierto (subterráneos), o a descubierto (en superficies, zonas azules y naranjas); o bien, si está libre, ocupar una plaza antes que otro. No obstante, a los que tratan a los automóviles como si fueran apestados, se les debe recordar que pagan impuestos. El Ayuntamiento cobra por los coches de los gaditanos. Y los vehículos no votan, pero sus propietarios sí. Quizá por eso, Juancho Ortiz ha pedido que bajen un 20% el impuesto de Circulación, para compensar. A ver qué dicen los demás…
PRECISAMENTE en la Semana de la Movilidad, una bola de fuego se movió por el firmamento de Sevilla. El bólido fue captado por el ojo del hombre (y el de la mujer), por los telescopios de los observadores, no sé si por algún radar de la DGT, y por las cámaras del Cecop, atentas a lo que se mueve por arriba y por abajo. De inmediato empezaron los bulos y las interpretaciones esotéricas. El portentoso fenómeno ocurrió pocas horas después de que Albert Rivera le ofreciera la abstención de Ciudadanos y del PP a Pedro Sánchez, incluso antes de hablar con Pablo Casado. Con algunas condiciones de las que el PSOE nunca va a cumplir. Y apareció la bola de fuego en el firmamento. Yo me lo imagino si pasa en la Madrugada, a eso de las cinco.