TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

ALGUNAS cosas no pueden ser, y además son imposibles. Es lo que sucedía con el proyecto para convertir el faro de Trafalgar en un hotel de lujo. Una idea absurda que patrocinaban la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz y el Ayuntamiento de Barbate. Comprendo que quieren obtener beneficios con un faro, pero lo más aconsejable no era lo previsto: adaptarlo a hotel de lujo, ¡con tres habitaciones! Sólo faltaba invitar a Paula Echevarría, asidua del Novo, o a la influencer Dulceida con su pareja Alba para hacerle publicidad. O incluso al escritor Arturo Pérez-Reverte, que publicó una novela titulada Cabo Trafalgar. Ha pasado lo que se suponía: lo han frenado con la Ley de Costas.
DÍA grande hoy en Sevilla. Coincide un pleno municipal ordinario, presidido por Juan Espadas, con un Consejo de Ministros viajero, presidido por Pedro Sánchez. Susana Díaz no ha podido sumarse a la fiesta, porque disolvió, y está en funciones y en mítines. Pero se han agregado los taxistas, que para alegrar el día han convocado una huelga. También se sumarán los de siempre, que protestarán por algo y serán amablemente desalojados del Ayuntamiento. Se suponía que la precampaña y la campaña electoral iban a ser un plácido camino de Juan Espadas hacia la reelección como alcalde. Sin embargo, conforme pasan los días, se descubre que tiene al enemigo en casa. Ese enemigo es Pedro Sánchez, que le puede quitar un montón de votos.
ALGUNOS que ejercen la oposición al alcalde de Cádiz, José María González, dicen que su gestión es ciclotímica. Atraviesa momentos de euforia, en los que entra a todos los señuelos. Puede coincidir con sus rachas epistolares más activas, en las que lo mismo le escribe a Joaquín Sabina por ser pregonero del Carnaval, como pide que no obliguen a elegir “entre el pan y la paz”. Momentos emotivos, en los que recibe al embajador de Catar (país del que todavía no ha catado nada), mientras atacaba a Arabia Saudí. Sin embargo, en otros momentos de la historia, guarda un prudente silencio. Parece como si no existiera. Se diría que está ausente, como Pablo Iglesias en el mes de agosto.
LAS colas en el Primark de Torre Sevilla nos han permitido revivir el espíritu nostálgico de la Expo 92. Aquellos tiempos, cuando en la isla de la Cartuja pusieron de moda las colas sevillanas. Desde entonces se llegó a la conclusión de que todo aquel evento o lugar que no tenga una multitud aguardando es una porquería. Pues sabido es que existe un público masoquista que disfruta en las colas, saborea las esperas, ejercita la paciencia y luego lo propaga entre sus amistades: “En el Primark hay unas colas maravillosas. Yo estuve allí una hora, esperando para pagar cinco euros”. Así se alimentan por generación espontánea.
POR supuesto que el caso del periodista saudí Jamal Khashoggi es un repugnante crimen político. Con el agravante de haberse cometido en el Consulado de Arabia en Estambul. Por supuesto que se pueden adoptar sanciones, cuando se confirme lo ocurrido. Pero está por ver que eso deba afectar a las famosas corbetas encargadas a Navantia. Y no ya por los 1.800 millones de la inversión y los cinco años de trabajo para 6.000 personas, sino porque las sanciones internacionales se combinan con los intereses económicos y políticos estratégicos. Irán, Venezuela y Cuba son ejemplos de países para los que también han acordado sanciones. Y eso no ha impedido ciertas operaciones comerciales.