UN dato que recuerdo para la memoria histórica del Carnaval de Cádiz: el boom de los años del esplendor se inició con la Transición democrática. Y se consolidó cuando el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

SE supone que el Cádiz defiende bien, y es intenso en los marcajes, pero tiene un problema grave en los minutos de prolongación. No saben jugarlos. Les sucedió en el último partido de la temporada pasada ante el Tenerife, cuando se quedaron sin disputar el ascenso. Estuvo a punto de ocurrir en el primer partido ante el Almería, al que regalaron el balón y un córner en el último minuto. Y les pasó ayer con un gol absurdo, cuando Álex desvió a la red un balón que iba a las manos del portero Cifuentes, tras un disparo de Tejera, futbolista que debió ser expulsado varios minutos antes. El propio Álex había marcado de penalti, desatascando un partido peleado.
POR fin en Bruselas se han interesado por los problemas auténticos de los ciudadanos. Juncker, en nombre de la Comisión Europea, confirmó ayer que no tendremos horario de verano y de invierno. El Parlamento Europeo debe pronunciarse, después de los resultados de una macroencuesta online como está mandado (no como la de las barbacoas), en la que han participado 4,6 millones de personas, resultando que el 80% de los participantes prefieren el mismo horario durante todo el año. Nada de cambios. En España, más del 90% no quiere el cambio de la hora. Ya, de paso, les podrían haber preguntado si querían el cambio de Pedro Sánchez.
POR fin en Bruselas se han interesado por los problemas auténticos de los ciudadanos. Juncker, en nombre de la Comisión Europea, confirmó ayer que no tendremos horario de verano y de invierno. El Parlamento Europeo debe pronunciarse, después de los resultados de una macroencuesta online como está mandado (no como la de la Feria), en la que han participado 4,6 millones de personas, resultando que el 80% de los participantes prefieren el mismo horario durante todo el año. Nada de cambios. En España, más del 90% no quiere el cambio de la hora. Ya, de paso, les podrían haber preguntado si querían el cambio de Pedro Sánchez.
SE suele decir en las tertulias que “el nacionalismo se cura viajando”. No está comprobado. Fíjense si ha viajado Puigdemont, que ha ido de Bélgica a Finlandia, pasando por Alemania para volver a Bélgica, y sigue igual de majarón. Ese tópico es una adaptación de otra reflexión de Pío Baroja: “El carlismo se cura leyendo y el nacionalismo viajando”. Posteriormente, lo del nacionalismo también se atribuyó a Miguel de Unamuno, no sé si por darle más hondura de pensamiento. En teoría, viajar sirve para conocer nuevas culturas y nuevas ideas. Pero en Cádiz viajar no sirve para nada, como lo demuestra que la concejala María Romay fue a Moscú y volvió hablando de la promoción del Carnaval “en el continente asiático”.
PARA entenderse bien, no hay nada como ser del mismo partido. Desde que el PSOE gobierna en la Moncloa, están locos de contentos en la Junta de Andalucía y en el Ayuntamiento de Sevilla. Y así todo lo que antes se veía negro, ahora les parece blanco. A pesar de la impaciencia de la gente, que sigue sin ver nada. Por ejemplo, en el Metro, ¿han visto algo que no sean bonitas palabras? Pues ayer estuvo en Madrid el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, que se ha mostrado muy satisfecho, porque el ministro de Cultura, José Guirao, ha desatascado casi todos los problemas culturales que padece Sevilla.