LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

EL Cádiz volvió a ganar, merecidamente, después de un completo primer tiempo, aunque estuvo a punto de estropearlo en el segundo. Casi les pasa factura la maldita costumbre de encerrarse y jugar a pelotazos, cuando van ganando. Al Cádiz le faltó., una vez más, acierto en ataque para obtener una victoria clara. Bastó un gol de Carrillo, a la media hora, al cabecear un saque de esquina bien lanzado por José Mari, para ganar. Gracias también a la incapacidad del Reus en ataque. Con las dos victorias consecutivas, debe volver la tranquilidad que faltó en muchos minutos del segundo tiempo.
UNA nutrida concentración de personas prestaba colorido a la mañana del domingo en los alrededores del Palacio de Congresos. Evidente expectación. ¿Otra Cumbre Iberoamericana, como en el 2012, pero con Maduro quizá? ¿Una visita sorpresa de Puigdemont? No, el sorteo del COAC, el concurso del Carnaval de 2018. Y lo presentó el rey Melchor, digo Enrique Miranda. El honor de abrir el COAC le corresponderá a ‘La sonrisa de Dios’ (una comparsa sevillana de Alvarado). A continuación, la chirigota ‘La familia Verdugo’. El primer día, que será el martes 9 de enero, no cantará ningún coro. Y el segundo, tampoco. Los demás, sí.
NO sólo pasa en Sevilla. En el resto de Andalucía los medios de comunicación también se están quejando porque faltan policías por todas partes. Además de no cumplir las promesas de aumentar las plantillas, han diezmado a los que había. A unos los han enviado a Cataluña, para presenciar amistosamente los cortes de vía del AVE en Girona por simpatizantes de la CUP y otras barrabasadas parecidas. A otros los han enviado a Ceuta y a Melilla, para ayudar a que las avalanchas de inmigrantes sean frenadas en las fronteras. Y claro, los que se han quedado no pueden con todos los saraos. Si los envían a la botellona no es para que se adhieran. Hasta los ladrones se han enterado de que escasean los policías. Han faltado hasta para algunos partidos del Sevilla y el Betis.
VUELVEN los rusos, que al parecer están agitando el cotarro en Cataluña. El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, ha confirmado la injerencia. Según informaba ayer El País, medios del Kremlin, como RT y Sputnik, han utilizado miles de cuentas zombis en redes sociales (vinculadas también al chavismo de Venezuela), para apoyar la independencia catalana. En realidad, los rusos siempre han incordiado. Forman parte de la Memoria Histórica. Llegaron en la Segunda República, probablemente para quedarse. Eran otros rusos, ciertamente: los de Stalin. Según algunos historiadores, colaboraron en la revolución de izquierda del 34 contra la República y montaron el tinglado del Frente Popular. Entre los horrores de la Guerra Civil española, estuvo que apenas había demócratas verdaderos. La burguesía iba con el franquismo, al que apoyaban Hitler y Mussolini; mientras el proletariado iba con el Frente Popular para crear una dictadura comunista como la de los soviéticos.
TOQUEMOS madera, porque noviembre, el mes de los Difuntos, se ha embalado. Ayer se conoció otra triste noticia: el fallecimiento de la Uchi. Si María del Carmen Gutiérrez Carrera hubiera vivido en Mondoñedo, en Irún, o en Palamós, su vida y su muerte sólo hubieran interesado a su familia y personas más allegadas. Sin embargo, la Uchi era gaditana, del barrio de La Viña, y la conocía casi todo el mundo en Cádiz. No era un personaje político, ni de relevante notoriedad en la ciudad, pero se le tenía aprecio, y cariño, con esa ternura que unas personas despiertan y otras no. Ella sí. En otra ciudad no se entendería que el alcalde, al que llaman Kichi, diga que “la ciudad está de luto” por la muerte de la Uchi. Pero, en Cádiz, sí.