MENOS mal que a Donald Trump no se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Aunque María Corina Machado le hizo una entrega solemne del suyo, después de que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SUELEN decir los cofrades más puristas que no hace falta anunciar la Semana Santa. Pues todo el mundo sabe cuando llega el momento. Y, sin embargo, cada año hay más carteles y más pregones. Tampoco eso es malo. No se sabe por qué, en Sevilla hay personas gruñonas a las…
PUEDE que el 28-F de 2026 haya sido el más emotivo desde el referéndum de 1980. Han pasado 46 años y la autonomía andaluza se ha consolidado. En el accidente ferroviario de Adamuz, y en las inundaciones por las borrascas, se ha confirmado que el pueblo andaluz es diferente a…

A las tres estrellas de Michelín que ha conseguido el restaurante Aponiente, de Ángel León, hay que darle la importancia que tienen: mucha. Este restaurante de El Puerto de Santa María es el primero (y único por ahora) que las consigue en Andalucía. Aunque para comentar los detalles gastronómicos ya tenemos a Pepe Monforte (que lo mismo entiende de las sutilezas del Chef del Mar que de las mejores ventas para desayunar tostás con manteca colorá y otras cosas de engordar), este es un fenómeno que sobrepasa los límites estrechos de la cocina, y entra de lleno por la puerta grande del Turismo (con mayúscula) de Calidad.
SI hay incidentes en la Madrugada de 2018, no será por falta de colaboración de las cofradías. Las seis que hacen estación a la Santa Iglesia Catedral han alcanzado un acuerdo, al que se llegó de madrugada precisamente, y con el respaldo del presidente del Consejo, Joaquín Sainz de la Maza. Este acuerdo parece bastante satisfactorio, a diferencia de otras propuestas duras. Sin retrasar los horarios, sin cambiar el orden, sin romper concordias, sin revolver derechos históricos. Pero sí con afán de colaboración, y con sacrificios, que otros años se han echado en falta.
CIERTOS inventos yanquis se adoptan. Entre ellos, destaca el Black Friday. Un viernes negro, que es una maravilla, pues sirve para blanquear las cuentas en un mes en el que se compra poco y no se vende ni una escoba para la limpieza remunicipal. Se puso de moda, poco a poco, pero ya es como unas rebaja a lo bestia, en un finde, aunque otros van a lo cómodo y compran on line, por Amazon, en vez de ir a Eutimio, o Tinoco, o donde sea. Con el Black Friday, los comercios pueden soltar género. Por eso, creo que en Cádiz también lo deberían practicar el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, que tienen género más duro de vender que una manta de Grazalema en el mes de julio.
EL Black Friday ya no es lo que era. Tanto copiar las costumbres yanquis para adaptarlas a la sevillana con vocación universal. Ahora el Black Friday es una locura, ya no es un viernes negro como antes, cuando ibas a un espacio mayormente blanco como el Centro Comercial Nervión Plaza, y te ponías las botas para marcar un gol en Zara o en Mango. Gangas a mitad de precio, como si comprara Monchi para revendérselo al Barcelona. Y las colas eran soportables, no como las de ahora. Te sitúas con tu esposa en la cola de Stradivarius o de Oysho, y sabes que has perdido la mañana entera. Por no comprar on line, dicen los listos. ¿Y perder la mañana entera esperando al repartidor? También pasa.
SEGUIMOS en plena temporada de fantasías gaditanas. Hemos empezado con las visitas virtuales al Museo del Carnaval, aunque todavía es otro museo del Ná. Ahora llega el momento Cartel. Delante de la antigua estación, ya han plantado el cartel del Mercado Gastronómico. En el mejor de los casos, no estaría inaugurado hasta la Navidad de 2018; es decir, que falta un año, si no hay retrasos. Pero, bueno, así se va creando ambiente, y a los gastrónomos les va entrando el apetito del huevo frito. Allí Renfe también puede organizar visitas, que conste. Incluso invitar al alcalde González como guía, para que diga “Aquí estará un gastrobar de una estrella Michelín”, o lo que se les ocurra. Y que cante el coro ‘La trattoria’, por ejemplo.