UNA vez más, la izquierda municipal gaditana y sus amigos han querido hacer virtud de la necesidad. Es normal y se entiende, pues para eso se encuentran en la oposición.…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HEMOS leído en el Diario que el 30% de los andaluces no veraneará este año, según una encuesta del Centra. Aprovechando que uno de cada tres se va a quedar en Sevilla, recomiendo que participen en los cultos de la Virgen de los Reyes. Son, sin duda, los más devotos…
PARECE que hay una campaña destinada a terminar con el ciclismo en este país, que fue el de Bahamontes, Luis Ocaña, Perico Delgado y Miguel Induráin, entre otros. El año pasado organizaron un boicot político a La Vuelta, por la presencia de un equipo con patrocinio de Israel. Eso sirvió…

CINCO días después de recibir el VIII Premio Federico Joly en Cádiz, Sara Baras triunfó por todo lo alto en Barcelona. Participó en un espectáculo al aire libre, en el Paseo de Gracia barcelonés, junto al tenor Josep Carreras que sirvió como cierre de la Copa América y para conmemorar el bicentenario de este espacio urbano, que es el más distinguido de la capital catalana y el lugar de reunión para las compras de lujo. Para entendernos, allí están todas las tiendas que se fueron de la calle Columela, pero también todas las que están en los córners de El Corte Inglés de la Bahía y algunas más de origen parisino. Tiendas para ricos, que dirían algunos.
LA exposición de los hermanos Manuel y Antonio Machado está siendo muy celebrada. Y con razón. Ha permitido que se ponga en el firmamento cultural sevillano la Fábrica de Artillería. Y, sobre todo, esta exposición, cuyo comisario es Alfonso Guerra y cuya coordinadora es Eva Díaz Pérez, ambos académicos de Buenas Letras, ha servido para que se vuelva a hablar de los Machado, y también de la división fratricida de las dos Españas. La exposición es buena y buenista, e intenta destacar el cariño fraterno que mantuvieron. No obstante, guste o no, son un símbolo de lo que ocurrió. Muchas familias quedaron rotas por las venganzas y el odio de ese conflicto de horror y muerte que fue la guerra civil.
COMO es domingo, día de precepto, voy a comenzar con una cita evangélica de Juan, 8: 7-11: “Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo”. Esta frase lapidaria me vino a la cabeza tras el debate sobre la corrupción política en el que se enzarzaron Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Todos los partidos que han gobernado (especialmente el PSOE y el PP, que han permanecido más tiempo) han tenido casos de corrupción en sus filas. No se puede achacar culpas ajenas del pasado a los políticos del presente, pero ningún partido puede alardear de inmaculado.
LA Navidad en Cádiz ha sido de una tristeza consuetudinaria en los últimos años. Una tristeza apabullante, penosa, rayana en la ruina, más que en la sencillez, hasta el límite de lo que abruma, si nos ponemos a comparar con el entorno. Conste que esto procede del siglo pasado, no ha sido sólo con Kichi. La izquierda gaditana adelantada le tiene una prevención exagerada en Cádiz a la Navidad. No lo entiendo. En Venezuela, país que tanto les suliveya, ya es Navidad, porque así lo decidió Maduro. En las dictaduras, el dictador decide todo, así sea el resultado de las elecciones como el día que empieza la Navidad. En este país llamado España los que más se interesan por las luces navideñas son los de Vigo, donde gobierna desde tiempo inmemorial el socialista Abel Caballero.
ES como el catecismo de los agravios que sufre Sevilla. La lista de las 14 obras que presentó la consejera de Fomento, Rocío Díaz, al ministro de Transportes, Óscar Puente, se presta al cachondeo, aunque no sea para tomársela a broma. Son obras públicas de las que se viene hablando desde el siglo pasado en algunos casos. En otros, se ha invertido dinero público que no ha servido para nada, ya que las obras fueron paradas o abandonadas. La Junta de Andalucía, en la etapa anterior, invirtió 277 millones en la conexión de Marchena a Antequera para el AVE entre Sevilla y Málaga. Ese proyecto fue abandonado sin conclusión. Si eso no es malversación de dinero público, se parece bastante.