A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

LAS elecciones de Galicia han dejado interesantes reflexiones para el resto de España. Por supuesto que no eran unas elecciones generales y que no se puede extrapolar. Por supuesto que los gallegos son gallegos y hay que entenderlos. Por gallegos se conocía a los antiguos costaleros. Pero queda una conclusión que nos interesa como andaluces, un paralelismo: Alfonso Rueda ha conseguido en Galicia para el PP la mayoría absoluta, lo mismo que Juanma Moreno en Andalucía. Y, además, del mismo modo, que es reduciendo a Vox a la insignificancia. En Galicia más que en Andalucía, ya que allí ni siquiera han alcanzado representación parlamentaria. Con lo cual se ha vuelto a comprobar por qué no obtuvo Feijóo la mayoría absoluta el 23 de julio. Porque ahí Vox sí era decisivo para pactar. Y le perjudicó el voto del miedo.
SI las encuestas se cumplen, el gobierno de Galicia se decidirá por un escaño o dos. El PP parece que ganará claramente, con una horquilla estimada entre 34 y 40 escaños. Pero necesitará al menos 38 para que Alfonso Rueda siga como presidente de la Xunta. En caso de no conseguirlos, la presidenta será Ana Pontón, del BNG, a la que las encuestas auguran entre 23 y 30 escaños. Para ello necesitará el apoyo del PSOE, que podría conseguir entre 13 y 15 escaños, aunque el CIS de Tezanos les otorga apenas 9 escaños en la horquilla más baja. Se supone que para relativizar el previsible fracaso. En estas elecciones, Feijóo se juega su liderazgo, porque presidió la Xunta y porque Rueda fue su vicepresidente. Pero Pedro Sánchez y Yolanda Díaz también pueden salir tocados, según sean los resultados.
EN 2024 se cumplirán 40 años desde que publiqué por vez primera un artículo de cofradías titulado La Campana. Todavía faltan unos meses para el cumpleaños, porque el primero apareció en noviembre. Como la Cuaresma dura 40 días, la cifra tiene algún simbolismo. Si recuerdo este detalle personal, es como un homenaje al fallecido Antonio Burgos, entonces subdirector de ABC de Sevilla, que fue quien me pidió que escribiera esa columna. Yo no quería, porque prefería pedirme vacaciones en Semana Santa y verla como Dios manda. Pero había aprendido mucho de Burgos, también de cofradías, y era mi jefe, así que no le podía decir que no. La Campana se publicó en ABC durante 15 años. Y después ha seguido durante 25 años en Diario de Sevilla, desde que este periódico empezó a publicarse en 1999.
ARRANCÓ la Cuaresma, el Carnaval ya va de recogida. Cuando pase el Domingo de Piñata, llegará la hora del balance. Perjudicó el mal tiempo del primer fin de semana para las visitas turísticas. Y también volverá el eterno debate. ¿Hay en la ciudad un exceso de atención hacia lo carnavalesco? ¿O, por el contrario, en Cádiz se desperdicia el potencial de una fiesta de repercusión internacional, que aspira a ser patrimonio inmaterial de la Humanidad? ¿Debe la ciudad fomentar el Carnaval durante todo el año, con el museo y más actuaciones? Son preguntas que no tienen fácil respuesta. En última instancia, están sujetas a los gustos personales.
VUELVO a escribirlo: para ser una gran ciudad, el primer problema de Sevilla no es el número de habitantes, sino la marginación en las infraestructuras. El transporte público es impropio de una gran ciudad, sufre carencias básicas. Y el más claro ejemplo es el Metro. Por supuesto, no resiste la comparación con Madrid y Barcelona, que son las dos grandes ciudades españolas, pero tampoco con Valencia y Bilbao, con las que Sevilla debería competir en pie de igualdad. Eso supone un lastre para la capital de Andalucía. Y el problema irá a peor, porque siguen construyendo barriadas en la periferia, como Palmas Altas y el Pítamo, que se suman a otras alejadas del centro, sin contar con servicio de Metro.