HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA coincidido el 150 aniversario del nacimiento de Aníbal González con los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. Y con la visita del Papa a Barcelona para inaugurar la torre de Jesús en la Sagrada Familia. Es frecuente que se compare a ambos arquitectos, y que se diga…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

PUESTOS a elegir el mes más triste del año, en Cádiz muchos votos serían para noviembre. Es un mes que se afronta por compasión, porque no existe otra alternativa. El gran poeta cordobés Pablo García Baena escribió que noviembre “arrastra una pesada capa pluvial”. Una capa pluvial de funerales y sufragios, de evocar a las ánimas benditas del purgatorio. En noviembre se recuerda que el purgatorio también existe, pero no lo sabemos a ciencia cierta, sino que es una cuestión de fe. Y para los que no creen en el purgatorio, les queda noviembre, que es parecido, aunque más frío y más oscuro, sin esas llamas que aparecen en los cuadros antiguos de los retablos, precisamente quemando a las ánimas donde más duele el cuerpo.
SIEMPRE que una imagen de gran devoción es restaurada suele haber polémica. Por eso, la buena acogida de los trabajos realizados a la Esperanza de Triana es un éxito para su restaurador, Pedro Manzano, y para la Junta de Gobierno, que preside Sergio Sopeña. La acogida ha sido positiva, por el evidente buen resultado. Y se debe precisar que la restauración no ha sido revolucionaria, ni se ha recuperado ninguna policromía de los tiempos del catapum. Porque la policromía que luce hoy la Esperanza de Triana es la de antes de la restauración: la que le hizo Luis Álvarez Duarte en 1989, que ha sido limpiada y consolidada después del deterioro de 33 años.
ALGUNOS pensarán: “Es mala leche escribir un artículo de Kichi el día de los fieles difuntos”. No le busquen tres pies al gato negro. No tengáis miedo, como dijo Juan Pablo II, en otra tesitura. Ya ha pasado la noche de Halloween, que se ha convertido en un Carnaval del terror para huir de la realidad. Hoy en día (ni siquiera hoy) muchas personas no quieren hablar de los difuntos, porque es más cómodo olvidar la finitud de la vida humana. La esperanza media de vida en España estaba en torno a los 84 años, si no llega otra pandemia que la estropee, por lo que todos los mayores de 84 están por encima de la media y todos los menores aún mantenemos esa esperanza. Nuestra vida es finita, durará lo que dure. Por el contrario, los mandatos de los alcaldes duran cuatro años.
CON naturalidad, como quien no quiere la cosa, este país se está dividiendo en pobres y ricos. Algunos dicen que es por culpa de la lucha de clases marxista, que sustenta ideológicamente a los partidos del Gobierno, especialmente al sector de Unidas Podemos, y que ha contagiado a aquel PSOE socialdemócrata de hace 40 años. Creo firmemente que no es tanto un problema teórico como práctico. En los últimos años (quizás desde que Pedro Sánchez es presidente y Pablo Iglesias era vicepresidente), los pobres van en aumento. Ciertamente, hay más. ¿Y de quién es la culpa? Como el Gobierno no va a asumir su responsabilidad, acusa a los ricos, cada vez más odiados.
LA línea 1 del tranvía de la Bahía ya está funcionando, dos décadas después. La utilidad del Trambahía se verá con el tiempo. La duda está entre si se convertirá en un medio de transporte público que contribuya a mejorar la movilidad en la Bahía; o se convertirá sólo en un reclamo turístico para viajar desde Chiclana a San Fernando y Cádiz. Esta segunda opción parece la más probable. No digo que sea como el tranvía número 28 de Alfama, en Lisboa, que revive la poética de otros tiempos. Pero sí que sirva más para el ocio. Una vez que funciona, algunos ya están preguntando: ¿y qué pasará con la línea 2?