EN la ciudad de Cádiz se percibe un frenesí inusitado para cambiar los nombres. Algunos creen que es fruto de la Ley de Memoria Democrática. ¡Qué va! Es una costumbre…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

EN la ciudad de Cádiz se percibe un frenesí inusitado para cambiar los nombres. Algunos creen que es fruto de la Ley de Memoria Democrática. ¡Qué va! Es una costumbre que quizás proceda de los romanos, que le cambiaron los nombres a los fenicios, Gadir pasó a ser Gades, y así han seguido. A la plaza de San Juan de Dios, en siglos pasados, cada vez que había una sublevación o nuevo régimen, le cambiaban el nombre. A la actual calle Feduchy, en la Segunda República, le pusieron Carlos Marx. En tiempos de Carlos Díaz le quitaron el nombre a la calle Alonso el Sabio (el rey conquistador de Cádiz, murió en 1284) para recuperar la Pelota. En esta ciudad hay calles con dos rótulos: el actual y el antiguo.
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe te devolvía el dinero si el tren llegaba con unos minutos de retraso. Lejanos quedan los tiempos de Felipe González, que ahora le pide a Pedro Sánchez que convoque elecciones o dimita. Mientras los del PSOE, que crecieron con el felipismo, lo tratan como si fuera del PP. Vuelvo a decir que tenemos el mundo al revés.
TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que ha conseguido Manoli Lemos Campaña, que se despidió el pasado jueves, con un acto multitudinario celebrado en la peña flamenca La Perla de Cádiz. En lo más alto del tablao había un cartel, que resumía muy bien lo que ha sentido Manoli Lemos, en esos 56 años creando programas de radio y viviendo con intensidad: “Cádiz en mi voz, en mi vida, en mi sangre”. Cádiz ha sido siempre la protagonista de sus programas. Todo, incluso lo que era universal, incluso lo ajeno, se gaditanizaba en su voz inconfundible.
ALGUNAS veces las verdades duelen. Y lo que dijo el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, es verdad. La prioridad nacional puede ser “ilegal y anticonstitucional”. Y, por lo tanto, darle hilo a esa cometa sería fascismo, aunque no guste esa calificación. Porque ponen a una nación por encima de las otras. Aparte de eso, tampoco es propio de personas que se consideran católicas. Un repaso a los discursos del Papa, o la lectura de su encíclica Magnifica humanitas, puede aclarar las ideas al respecto. La cuestión no es si las palabras de José Luis Sanz eran unan piedrecita en el camino de las negociaciones, sino que su advertencia va a misa.
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será el jaque mate al PSOE, lo cual llegará cuando caiga el rey de las fichas blancas o blanqueadas, que se llama Pedro. Sucederá antes o después, probablemente después, porque está perdiendo tiempo, y apurando las jugadas, y reclamando pausas de hidratación, de tanto como se suda.