NO tengo tiempo, ni simpatía, para montar un romancero o una murga callejera en el Carnaval de 2027. Pero si lo tuviera, podríamos denominarla ‘Emporio del Sobre’. Así se haría…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
ADEMÁS del tranvibús, en Sevilla aún existe el tranvía. No se sabe qué es más difícil: que un camello pase por el ojo de una aguja, que Andalucía supere la media europea en el informe PISA, o que un tranvía llegue a su parada final de la plaza Nueva. Cada…
SOMOS los campeones del mundo en fútbol, pero en el informe PISA de la OCDE, sobre la educación, hemos quedado fatal, por debajo de la media desarrollada mundial y europea, eliminados en la fase de grupos. Grande ha sido el ridículo, con retroceso en lectura, matemáticas y ciencias. ¿La culpa…

ADEMÁS del tranvibús, en Sevilla aún existe el tranvía. No se sabe qué es más difícil: que un camello pase por el ojo de una aguja, que Andalucía supere la media europea en el informe PISA, o que un tranvía llegue a su parada final de la plaza Nueva. Cada cosa tiene su cosa, como dirían los chavales de la comprensión lectora. Para pasar por la aguja depende del tamaño de la aguja; tampoco es igual un camello de una cabalgata de reyes magos de barrio o un camello cargado de hachís en un narcopiso. Lo del informe PISA de los niños andaluces merecería una peregrinación de Juanma Moreno y Manuel Gavira, para rezarle a la Virgen del Rocío, aunque sea por separado, como la última vez. Y lo del tranvía es misión imposible. Porque en Sevilla los tranvías tienen mala prensa y están gafados.
NO tengo tiempo, ni simpatía, para montar un romancero o una murga callejera en el Carnaval de 2027. Pero si lo tuviera, podríamos denominarla ‘Emporio del Sobre’. Así se haría un juego de palabras (de difícil comprensión lectora) con esa celebración, que evoca el pasado más esplendoroso de Cádiz, ahora que no estamos pen el mejor momento. Y con el Cádiz CF de Celades acongojando. Pero mirando hacia atrás, sin ira, encontramos motivos para estar alegres y orgullosos: los fenicios, los romanos, los comerciantes que se forraron en América, los que aprobaron la primera Constitución de España… Este año le toca al Emporio del Orbe, que tiene aspectos positivos y distraídos. Hasta van a abrir las cuevas de María Moco.
LA gente malpensada no se lo creía. Pero ya está ahí, se le intuye en el horizonte, para la Feria de San Miguel. Según dijo el concejal de Movilidad, Álvaro Pimentel, el tranvibús llegará a la plaza del Duque el 28 de septiembre. ¡Laus Deo! La gente está deseando que aparezca el tranvibús en el Duque y se recupere la normalidad desde la Puerta Osario hasta la Campana, que se quedó incomunicada parcialmente por las obras. Vale, las obras se deben hacer. Y ocurre igual con las del Metro: son obras que causan perjuicios. Se supone que no es para fastidiar a vecinos y comerciantes, sino que es un mal necesario para una mejoría posterior. Lo malo es que la mejoría sea para unos y empeore la movilidad de otros.
SOMOS los campeones del mundo en fútbol, pero en el informe PISA de la OCDE, sobre la educación, hemos quedado fatal, por debajo de la media desarrollada mundial y europea, eliminados en la fase de grupos. Grande ha sido el ridículo, con retroceso en lectura, matemáticas y ciencias. ¿La culpa de este fracaso educativo no es de los políticos, de los profesores, ni de los alumnos? No, la culpa ha sido de los móviles, que tienen atontadas a las criaturitas. Sin embargo, los dos primeros países del mundo en lectura son Japón y Corea del Sur, productores de móviles y alta tecnología. Aunque también la cuna de Haruki Murakami y Han Kang.
HEMOS leído en el Diario que unas gaviotas atacaron a un niño de año y medio en la Caleta para arrebatarle un bollo. A continuación, hemos observado, una vez más, que en esta ciudad se trata mejor a los animales que a los seres humanos. En las redes sociales, una reconocida militante socialista ha defendido a las gaviotas. No por atacar al niño, obviamente, sino porque las gaviotas están hambrientas, y acuden a las playas debido a que hay suciedad y restos de comida, por culpa del Ayuntamiento. O algo así, estos argumentos son difíciles de explicar a los que no tenéis esa sabiduría progresista. Será un problema de comprensión lectora, como dicen ahora.