TODAVÍA está coleando el fracaso de la candidatura de Málaga para la Exposición Internacional de 2027. Elías Bendodo intentó llevar este asunto a la campaña electoral, para subrayar la falta de apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez, que se ha implicado muy poco con la candidatura malagueña (y andaluza), pero el alcalde, Francisco de la Torre, zanjó las críticas. La realidad es que ni el Gobierno de España, ni la Junta de Andalucía, ni el Ayuntamiento de Málaga pueden estar orgullosos de lo ocurrido. Ha sido un fracaso diplomático.

EN cierta ocasión dije en público que don Francisco de los Reyes Rodríguez López era el obispo de San Lorenzo. La frase gustó. Su cargo oficial ha sido el de párroco, pero en la práctica ha ejercido en los últimos años como obispo. Esta afirmación no se debe entender como una metáfora, ni una exageración, sino al pie de la letra. Es en el ejercicio de los cargos donde se ganan los galones, y como tal ha ejercido con naturalidad. Después de dos décadas en la parroquia es algo que se da por supuesto. En los nombramientos del día de San Pedro y San Pablo, don Francisco de los Reyes Rodríguez López ha sido designado párroco de San Andrés y San Martín. Ya lo sabía media Sevilla. En septiembre llegará otro párroco, don Miguel Vázquez Lombo. Tanto el entrante como el saliente son nazarenos, por haber nacido en Dos Hermanas.

HA dado la casualidad de que el fallecimiento de Alfredo Flores ha coincidido con el de Carmen Sevilla, con lo cual los artículos de necrológicas se están centrando en la popularísima artista. Ese reconocimiento no debería influir en que pase desapercibido el que se merece el Fiscal Jefe de Sevilla. Así se le conocía, pues no se imaginaba nadie a un fiscal jefe que no fuera don Alfredo. Y todos los que llegaron después, cada uno con sus aportaciones, no han tenido la popularidad ni el prestigio de quien consiguió ser a la vez salmantino y sevillano. Fue un personaje fundamental para la Sevilla de la Transición. O por decirlo como en el baloncesto: uno de los personajes del último cuarto del siglo XX.

TENGO amigos y conocidos que en los últimos días han perdido su trabajo. Tras la toma de posesión de los nuevos ayuntamientos, algunos se están despidiendo, agradeciendo la colaboración recibida durante los años en que han desempeñado sus empleos como asesores y personal de confianza. La mayoría de los que se despiden fueron contratados por el PSOE, otros por Unidas Podemos o Adelante Andalucía, algunos por Ciudadanos (de los que quedan pocos) e incluso los hay del PP en municipios donde no les salieron bien los pactos. Los del PP, realmente, son los menos preocupados, pues saben que su partido va a tener necesidades. Y que podrían obtener otros premios, según los resultados de las elecciones generales. Además de que José Luis Sanz se está mostrando generoso, y ficha a los gerentes sin topes salariales, como si fuera Florentino, el único que puede fichar como antes.

ENTRE las víctimas de las elecciones del 28-M en Sevilla, yo destacaría a Juan Carlos Cabrera. El ex delegado municipal de Gobernación, Fiestas Mayores y Área Metropolitana era uno de los ediles mejor valorados, aunque tuviera algunos enemigos, como todos los políticos. En pocos meses, pasó de ser un posible alcalde de Sevilla, en la sucesión de Juan Espadas, a quedarse como estaba en Fiestas Mayores, y probable candidato a vicepresidente de la Diputación en el nuevo periodo. Pero, finalmente, se ha quedado como un concejal más en la oposición del PSOE municipal. A Cabrera lo han perjudicado dos veces en su partido. Ni fue alcalde, ni va a la Diputación. Y el principal responsable de ambas decisiones ha sido el mismo: Juan Espadas, del que era amigo y principal colaborador.