PARA los andaluces, en general, y los gaditanos, en particular, el eclipse del pasado 12 de agosto fue parcial, por decir algo. Fue una decepción, aunque muchos no lo quieren…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HEMOS leído en el Diario que el 30% de los andaluces no veraneará este año, según una encuesta del Centra. Aprovechando que uno de cada tres se va a quedar en Sevilla, recomiendo que participen en los cultos de la Virgen de los Reyes. Son, sin duda, los más devotos…
PARECE que hay una campaña destinada a terminar con el ciclismo en este país, que fue el de Bahamontes, Luis Ocaña, Perico Delgado y Miguel Induráin, entre otros. El año pasado organizaron un boicot político a La Vuelta, por la presencia de un equipo con patrocinio de Israel. Eso sirvió…

EL indulto de José Antonio Griñán se puede asumir por razones humanitarias. Sería como la frase de Concepción Arenal: odia el delito y compadece al delincuente. Sin embargo, parece obvio que la intención de un sector del PSOE no es sólo evitar que Griñán ingrese en prisión, sino descalificar la sentencia de los ERE y blanquear un caso turbio. En este país, algunos políticos han aprendido que las leyes no son iguales para todos. Y, por encima de la ley, colocan el relato. El objetivo de falsear el relato es convertir al culpable en agraviado. Es un truco grosero, ya conocido y practicado.
LA explosión de 1947 en Cádiz castigó especialmente al barrio de San Severiano. Se ha recordado estos días, es historia. Sin embargo, cuando se cumplen los 75 años de aquella catástrofe, parece que hubieran sufrido otra explosión en esa zona singular de Cádiz, contigua a la de Bahía Blanca, que debería estar entre las más cuidadas de la ciudad. Viendo los terrenos baldíos de San Severiano, donde se iba a construir la Ciudad de la Justicia, la pregunta es: ¿hubo otra explosión y no nos hemos enterado? Una vez más se comprueba que el mayor problema de Cádiz no es la falta de terrenos, sino la falta de líderes.
PODRÍAMOS decir que la Clasificación Académica de las Universidades del Mundo (nombre oficial del conocido popularmente como Ranking de Shanghái) es algo así como el Estudio General de Medios para la prensa y la radio. Cada cual lo maneja según le conviene. Las universidades andaluzas lo están utilizando en su provecho, unas con más argumentos que otras. Pero la realidad del ranking mundial de universidades es elocuente: sigue dominado por las de EEUU (las más prestigiosas, las que más suenan) y no hay ninguna española entre las 100 primeras. Para Andalucía, los datos no son buenos, ya que sólo incluyen a dos universidades (Granada y Sevilla) entre las 500 mejores.
LA mañana sevillana del 15 de agosto pertenece a la Virgen de los Reyes. Pasan los años, cambian las generaciones, oscilan las modas y las costumbres, pero permanece fiel la devoción más entrañable, sutil y emotiva. Bastaría ese testimonio de amor, que se renueva de año en año, para considerar a Sevilla la tierra de María Santísima. El 15 de agosto, desde la madrugada, Sevilla vuelve a ser la Nazaret andaluza. Por los caminos del Aljarafe, se ha recuperado la tradición de peregrinar a la ciudad, para llegar a las primeras misas del alba en la Catedral. Los ojos somnolientos de los fieles despiertan con la luz brillante de su mirada y todos los esfuerzos quedan justificados.
DIOS salve al Rey. Porque si espera que lo salve el Gobierno, que le debe respeto institucional, lo tiene difícil. El episodio de la espada de Simón Bolívar ha sido el último esperpento en el festival de comedias de Podemos. Este partido (o lo que sea, pues ni ellos saben lo que son, desde que renunció el gran titiritero) forma parte del Gobierno de Pedro Sánchez, pero se comporta como un partido antisistema de ultraizquierda. Es bochornoso que le reclamasen disculpas a Felipe VI por supuestamente no respetar unos símbolos ajenos, cuando ellos no respetan los símbolos de España, empezando por el Rey, que es el Jefe del Estado al que menosprecian.