HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA coincidido el 150 aniversario del nacimiento de Aníbal González con los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. Y con la visita del Papa a Barcelona para inaugurar la torre de Jesús en la Sagrada Familia. Es frecuente que se compare a ambos arquitectos, y que se diga…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

EL error no fue el concepto, sino que se embarulló. Bendodo no supo explicar lo que Feijóo transmitió muy bien a los empresarios catalanes en Barcelona. España es una nación y un Estado, pero Cataluña, el País Vasco, Galicia o Andalucía tienen singularidades e identidades propias. Hasta en el testamento político de Franco se lee: “Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de las regiones como fuente de fortaleza en la unidad de la Patria”. El Reino de España surgió como “un reino de reinos”, en el que se integraron. La cuestión territorial está definida en la Constitución de 1978. Y quienes se consideran constitucionalistas deben respetarla entera, no sólo la parte que les agrada.
LA carpa se ha perdido y nadie sabe cómo ha sido. Bueno, sí, la concejala de Fiestas, Lola Cazalilla, le ha echado las culpas a los vecinos del barrio de Santa María, por quejarse del emplazamiento de la carpa en la Cuesta de las Calesas; y a la oposición municipal, que se opone a todo, y protesta por todo lo que se les ocurre a los anticapitalistas. La carpa, por lo visto (o por lo no visto), también iba a ser anticapitalista, y a dotar de jolgorio a las noches gaditanas de junio, que no son como las de febrero, cuando todos los vecinos duermen con las ventanas cerradas. La carpa de las Fiestas Típicas Gaditanas de mayo y junio se ha quedado desierta. Y los empresarios del jolgorio están de ferias por la provincia, y han dejado solos a los anticapitalistas, y no se han presentado a la licitación.
EXISTE una historia de Sevilla, pero también una historia de los sevillanos. Parece lo mismo y no lo es. La historia de las personas es más difícil de contar, porque con frecuencia no le damos la repercusión merecida. Por eso, es importante que estos días sean noticia Paco Correal y Jesús Martín Cartaya. Paquiño, con sus crónicas, y Jesús, con sus fotos, pasarán a la historia de Sevilla por haber sabido reflejar la vida y las obras de miles de sevillanos, no sólo de las personalidades y famosos, también de seres anónimos que protagonizan el día a día. Sin ellos, gran parte de lo ocurrido durante los últimos años se hubiera olvidado.
DESDE hace 40 años, o puede que más, se viene hablando en Cádiz de recuperar las fiestas del Corpus Christi. Los ignorantes de la memoria histórica creen que esta fiesta alcanzó su esplendor en los tiempos de Franco, porque obligaban a los soldados a cubrir las calles de la carrera (que era más corta, pues la procesión pasaba por Cobos y Cristóbal Colón para salir a Nueva), además de que organizaban una corrida de toros por la tarde. Pero la solemnidad del Corpus en Cádiz brillaba antes, en los años del esplendor de la ciudad. Se pueden consultar los antiguos periódicos y las viejas guías para saber que el Corpus de Cádiz era solemnísimo, desde antes de que hubiera nacido el tatarabuelo de Franco y cuando los Carranza vivían en Galicia. Y si ha decaído en los últimos años, no es sólo por criterios políticos, sino por la apatía lamentable que hay en Cádiz.
EN las últimas semanas se está viendo un curioso fenómeno parlamentario. Hemos pasado del bloque de Frankenstein a la mayoría sin mayorías. Consiste en que el Gobierno de Pedro Sánchez gana las votaciones para llevar adelante sus proyectos, pero unas veces se apoya en Frankenstein y otras en los que despotrican contra Frankenstein. Sus socios de Gobierno de Unidas Podemos ya casi nunca le apoyan. Disienten en público y en privado. Intentan colar una ampliación del aborto a las menores por cuenta propia, mientras distraen con las reglas dolorosas. O votan contra el nuevo gaseoducto para llevar gas desde España a Francia, demostrando una vez más que son rusófilos y putinófilos (aunque lo disimulen), con tal de fastidiar a la OTAN, a la que se quieren incorporar a Finlandia y Suecia.