HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA coincidido el 150 aniversario del nacimiento de Aníbal González con los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. Y con la visita del Papa a Barcelona para inaugurar la torre de Jesús en la Sagrada Familia. Es frecuente que se compare a ambos arquitectos, y que se diga…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

A la gente le gusta quejarse y protestar. Esto no lo han inventado los sindicatos de clase ni el sindicato de Vox, sino que lo aprenden los bebés desde que nacen. “El que no llora, no mama”, advierte el rico refranero español. Con la Feria de Sevilla pasa lo mismo. En 2023 cumplirá medio siglo desde el traslado al real de Los Remedios. Pero lo curioso es que los vecinos de Los Remedios llevan medio siglo quejándose por el traslado de la Feria y en 2023 lo quieren celebrar. Precisamente, cuando la gente se queja por las bullas de este año, y los partidarios de cambios insinúan que se debería mudar otra vez, al Charco de la Pava, o a meterse en otro charco, donde sea.
LOS franciscanos han anunciado que se irán del convento gaditano de San Francisco a partir del 1 de septiembre. Al parecer, atenderán la iglesia con frailes de su convento de Chipiona. Es una noticia triste. No sólo para los creyentes católicos, sino también para los ateos. Porque es un síntoma más de la decadencia de la ciudad. Se van los franciscanos, se fueron los jesuitas, se fueron los mercedarios, y los carmelitas se quedaron en San Fernando, como Zara y Massimo Dutti. Ya sé que parece una herejía, pero es la realidad. Se van los frailes porque escasean las vocaciones, y hoy en día muy pocos jóvenes quieren renunciar a las libertades mundanas para ser frailes. Pero también se van porque su permanencia en Cádiz es ruinosa. Todavía no se han ido de ciudades donde hay más actividad económica y más participación religiosa.
POR un puñado de votos (y pocos escaños) se va a decidir el próximo Gobierno andaluz. Eso condiciona todo, hasta la elección de la fecha electoral del 19 de junio, la menos mala para Juanma Moreno. Ha tenido en cuenta las encuestas, incluso la coincidencia el 19 de junio con las elecciones legislativas francesas, donde otra vez se votará entre el centrismo de Macron o el extremismo de Le Pen, con una izquierda decadente y divida. Un escenario similar. En Andalucía, el discurso de las líneas rojas se puede aplicar a la ultraderecha, pero también a la ultraizquierda anti OTAN, que ya no sabe qué hacer para camuflar su plumero putinesco de nostalgia ruso/soviética.
YA nadie dice que Cádiz no tiene fiestas, como en los tiempos de Paco Alba. Por el contrario, en Cádiz, cuando no hay una fiesta, se inventan dos. Es una pena que Ernest Hemingway, que fue un gran amante de España y sus tradiciones (incluidos los toros, como tantos republicanos) no escribiera un libro titulado Cádiz era una fiesta. Se lo dedicó a París, donde vivió un tiempo en el que fue “pobre pero feliz”. En su primera novela, titulada Fiesta en español (en inglés The sun also rises), aparece su querida Pamplona con los sanfermines, pero no nuestro Carnaval. Peor para él. Si se escribe de fiestas, no se puede olvidar a Cádiz. Vengan y vean cómo vamos a celebrar el 1 de mayo: con los hoteles llenos y todo a tutiplén.
LA muerte de Carlos Amigo Vallejo, a los 87 años, nos parece prematura. Aún tenía mucho que decir y que hacer en Sevilla, a la que mantenía en el corazón. Esta archidiócesis tiene un arzobispo, José Ángel Saiz, y tenía dos eméritos, Carlos Amigo y Juan José Asenjo, que formaban un singular triunvirato espiritual. De sensibilidades bien diferentes, el magisterio religioso de monseñor Amigo ha calado y dejado huella. Fue un arzobispo que colmó una etapa trascendental para la Iglesia de Sevilla. Estuvo al frente desde 1982 a 2009. Llegó poco antes del triunfo de Felipe González y se fue todavía con José Luis Rodríguez Zapatero. Por medio estuvieron los ocho años de José María Aznar. En la Junta sólo conoció a presidentes socialistas. Y convivió con alcaldes del PSOE, PSA y PP.