HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
HA coincidido el 150 aniversario del nacimiento de Aníbal González con los 100 años de la muerte de Antoni Gaudí. Y con la visita del Papa a Barcelona para inaugurar la torre de Jesús en la Sagrada Familia. Es frecuente que se compare a ambos arquitectos, y que se diga…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

l Volvió la normalidad y en la procesión del Corpus apenas se vieron mascarillas l Leve disminución de las representaciones, con la Macarena como la más numerosa
LA procesión del Corpus de 2022 volvió a las calles de Sevilla con todo su esplendor. Sirvió para proclamar que la pandemia del Covid 19 ha terminado. O eso creemos, con permiso de las nuevas variantes y de las vacunas. A diferencia de la Semana Santa, en el Corpus no vimos apenas mascarillas. Entre los integrantes de la procesión yo conté cinco, de ellas tres en la representación de la O, una en el Gran Poder y otra en la Sacramental del Sagrario. Puede que hubiera alguna más, pero sobraban dedos en las manos para contarlas. Entre las personas que vieron la procesión había algunas mascarillas, muy pocas, en su mayoría usadas por monjas, que son más prudentes. Este aspecto de normalidad ayudó a configurar un Corpus postpandémico, en el que debutaron el arzobispo, José Ángel Saiz, y el alcalde, Antonio Muñoz. Ya habían debutado en Semana Santa y en otras celebraciones.
SEVILLA sabe mezclar tradición y modernidad, se podría decir. El pasado viernes, se publicó en el Diario lo siguiente: “La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha visitado esta semana Roma y, en el primer Festival sobre la Nueva Bauhaus Europea, ha puesto a Sevilla y a la futura sede del Centro Común de Investigación (JRC) en el Parque Científico y Tecnológico Cartuja como ejemplo de crecimiento sostenible y transición ecológica”. La oficina de prensa del Vaticano distribuyó una foto, en la que aparece el Papa Francisco observando el proyecto sevillano que le mostraba la presidenta de la CE.
EN los medios de comunicación están preguntando quién fue el ganador del segundo debate en Canal Sur la noche del lunes. Hay división de opiniones. Según lo vi yo, hubo tres ganadores. Uno fue Canal Sur, ya que hasta Macarena Olona la de Vox se rindió a la evidencia y dijo que los profesionales de CS seguirían en sus puestos, aunque antes había dicho que cerrarían la televisión pública andaluza como primera medida si gobiernan. El segundo fue Juanma Moreno, que aguantó las embestidas por la derecha y por la izquierda, sin acabar en la enfermería. Pero creo que el gran vencedor fue Juan Marín, el más astuto de todos. Este debate pasará a la historia como el Debate de las Torrijas, gracias a su habilidad. Y yo no sé si seguirá en el Gobierno andaluz, o no, pero las torrijas de Casa Marín ya van camino de los altares gastronómicos.
LOS debates televisados mueven algunos votos, y sobre todo refuerzan las lealtades. Mañana lunes está convocado el segundo debate de la campaña andaluza en Canal Sur. Después del primero, organizado el lunes pasado en TVE, ha quedado la sensación de que el debate fue como un surtido de pequeños mítines, ya que los participantes repiten una y otra vez lo que les han preparado sus asesores, y no se comprueba nada, y se puede mentir por la cara, etcétera. Pero el lunes pasado quedó de manifiesto algo importante: será complicado para Juanma Moreno formar gobierno en la Junta de Andalucía, excepto que consiga la mayoría absoluta por sí o con Ciudadanos. Con Vox lo tiene francamente difícil.
EL panorama cultural gaditano es desolador, ante la general indiferencia. Estos días estamos enfrascados en un sucedáneo de Carnaval, un quiero y no puedo, que es la principal preocupación de Kichi y su equipo de gobierno. Unificaron (y creo que fue un acierto) las delegaciones de Fiestas y Cultura, pero la gestión posterior es lamentable, ya que ha consistido en mantener las fiestas y cargarse la cultura. ¿Qué hace Lola Cazalilla como concejala de Cultura, aparte de presentar la Feria del Libro? En Cádiz se habla de los proyectos inacabados, como el solar de Puntales y el de San Severiano, o los edificios abandonados, como Valcárcel y la Tabacalera. Pero hay otro problema: edificios municipales que se están deteriorando y no sirven para nada útil.