A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

EL Carnaval de Cádiz de 2022 va a resultar esperpéntico. Es discutible que se suspendiera oficialmente en febrero. Habrá agrupaciones en las calles cantando en las fechas propias del Carnaval, que coinciden con el puente del 28 de febrero. Habrá ambiente de fiesta. Ergo habrá Carnaval. La evolución de la pandemia lo permite. El Gobierno ya ha aprobado que la gente esté al aire libre sin mascarillas. Aunque esos días, y en las bullas, conviene ponérselas. Un grupo de carnavaleros, encabezado por Miguel Villanueva, presidente de los Autores, ha levantado la bandera del Carnaval callejero en febrero. Y el alcalde Kichi lo tendrá que asumir en sus competencias. La Cabalgata también hubiera podido salir el 27 de febrero, como salió la de los Reyes Magos el 5 de enero.
A los periodistas nos interesa que funcionen muchas cadenas de televisión, muchas emisoras de radio y muchos periódicos, incluso de papel. Cuantos más sean, a más se toca en el reparto. Parece que algunos periodistas se creen que sólo deberían trabajar ellos y ellas, y que no los van a echar nunca, lo cual se sabe que depende. Por eso, un periodista siempre debería defender que existan más medios de comunicación, incluso públicos, además de los privados. En Sevilla, cargarse la televisión municipal Giralda TV fue un error, que cometió el PP cuando era alcalde Juan Ignacio Zoido. Le costó caro. Más caro que mantenerla abierta. Zoido lo sabe, y el PP también, digan lo que digan ahora.
SI hay un hombre que es historia viva del Cádiz CF, ese es Francisco Márquez Veiga. Así empezaba una semblanza que escribí de él, en la serie Gaditanos de perfil, que se publicó en 2015. Hoy digo que era mucho más: un gran señor y una buena persona, que vivió en una ciudad que perdimos, y que conoció a los personajes y personajillos que pasaron por aquí en las últimas ocho décadas. Ha muerto a ocho días de cumplir los 97 años. Y a seis días de que jugara el Cádiz con el Celta, dos de sus tres equipos del alma. El otro era el Rápido de Bouzas. La última vez que hablé con él por teléfono, hace algunas semanas, fue gracias a su hija Mercedes. Paco Márquez Veiga ya no oía bien, pero había vuelto a leer lo que escribí de él, y se mostraba agradecido.
ESTE país tiene un grave problema con las votaciones. A algunos les gustaría convertirlo en una república. Bananera, por supuesto. A veces pasa que a uno se le escapa el dedito tonto al votar la reforma laboral; a otro le salen unas votaciones de Eurovisión de lo más maquilladas; aquel traza la raya en la sala del VAR con pulso fino y una curvita… Hay que rezar a Santa Rita: lo que se manga no se quita. La reforma laboral tenía que salir, sí o sí. Con razón, dice Pedro Sánchez que él gana todas las votaciones. La gente de la calle estaba preocupada con el pitorreo de Eurovisión. Y los políticos ya se habían metido en ese charco, incluso antes de votar el jurado del Congreso. Después dirán que los países nórdicos organizan amaños en el festival. Europa nos odia desde que ganó Massiel con La, la, la.
LA bronca por el supuesto insulto racista del futbolista cadista Cala al valencianista Diakhaby fue algo más que un incidente deportivo. En la polémica participaron algunos políticos, incluido Pablo Iglesias, entonces líder de Unidas Podemos, acusando sin pruebas al jugador del Cádiz. Jamás se probó que existiera tal insulto. Los comités deportivos no adoptaron ninguna sanción, al no existir pruebas, a pesar de los estudios y análisis realizados. Aún así, en algunos medios nacionales ya habían condenado a Cala. Tardó tiempo en olvidarse este asunto. Pero en Valencia lo removieron para crean mal ambiente en el partido de Copa del Rey. Y tuvo el bochornoso epílogo de una provocación de Diakhaby a Cala, tras su expulsión, que se pudo ver por televisión en toda España.