CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA gente facha está diciendo: “El sanchismo del PSOE se ha convertido ya en marxismo puro”. Y critican la coalición que los del PSOE han formado con los del Frente Amplio y otros colegas podemitas, comunistas, inquilinas y de variado pelaje para ganar en el Senado. Ah, ¿pero no habíamos…

AQUI la gente es muy criticona, eso ya lo sabemos. Aquí a la gente le dicen: “¡Que viene el tranvía de la Bahía!”, y es como si dijeran “¡Que viene el lobo!”. Un lobo manso, que no muerde. La gente no sabe que este tranvía está muy ensayado, más que una comparsa bien afinada. Según publicó Amaya Lanceta en el Diario, el tranvía había cubierto hasta marzo 165.000 kilómetros de pruebas, de los que 33.000 kilómetros los recorrieron por la vía del tren. Siguen las pruebas. Este tranvía hubiera podido recorrer toda Europa y llegar hasta la gran puñeta. Pero se han dedicado a lo práctico, a ensayar. Si falla, no podrán decir que está en rodaje, ni que se ha debido a la improvisación.
COMPRAR periódicos de papel en Sevilla los domingos de verano es un suplicio. Los quioscos se están perdiendo, además de que cierran por vacaciones. Por otra parte, el lector de periódicos de papel es visto ya como un hombre de las cavernas, un analfabeto digital. Mientras el libro de papel resulta glamuroso, parece que el periódico ya no sirve ni para lo que dijimos. Sin embargo, la gente se queja, como sucedió cuando el quiosco de Curro y Miguel en la Campana, esquina a Sierpes, volvió a abrir sin periódicos ni revistas, sino con souvenirs para turistas. Pasa lo mismo que con el comercio tradicional. La gente dice: “¡Ay, qué pena! ¡Han cerrado la churrería de la Alfalfa!”. “Pero ¿tú ibas allí alguna vez?”. “Yo no, pero me ha dado mucha lástima”.
EL verano es un tiempo que abre paréntesis. A veces recupera una cierta nostalgia. Muchos veraneantes vuelven a las ciudades y pueblos donde nacieron, o donde vivieron su infancia y quizá el primer amor de la juventud. Lugares mitificados, que forman parte de la propia identidad. Resurge la añoranza de volver a ser lo que fuimos y perdimos. El exilio es eso también. La nostalgia de la tierra prometida se aferra a los ancestros del ser humano. La nostalgia está en la Biblia y en La Odisea. Aparece en los israelitas que buscan la tierra prometida, o en la parábola del hijo pródigo que regresa junto al padre. Está en Ulises, que volverá a Ítaca para el reencuentro con Penélope, a pesar de las dulces tentaciones de Calipso.
DESPUÉS DEL 19-J andaluz, Ciudadanos nos recuerda una novela de Gabriel García Márquez: Crónica de una muerte anunciada. Es como un alma en pena de la política. Se le ve una pinta muy lamentable. Resulta triste, porque es un partido con buenos cuadros. No me refiero a cuadros como los de Velázquez, Goya o Picasso, sino a algunos dirigentes que harían un buen papel en el PP de Feijóo, que es el partido más afín que les queda a mano, y donde les deberían abrir las puertas con generosidad y sin exigencias. Ahora se les plantea la terrible disyuntiva de entonar el gori gori y pasar al cementerio político, o insistir en la perdición hasta sufrir más daños. A ello contribuyen militantes desesperados, de trayectoria ruinosa, como Ignacio Aguado.
UN año más, Cádiz es una ciudad desbordada en agosto. Me refiero sobre todo al Cádiz histórico, a la ciudad de intramuros, que no está preparada para acoger el alto número de visitantes que llega en el tiempo de las vacaciones. Es un problema que ya se padecía, y que se ha agravado este año, hasta alcanzar unos límites intolerables, especialmente los viernes y sábados. Sin embargo, no es un problema puntual. Existen unas causas estructurales. En el casco antiguo de Cádiz faltan aparcamientos. No tantos en invierno, pero sí en el periodo de junio a octubre y fiestas, el de las vacas gordas para el turismo, la hostelería y el comercio.