PARECE raro que un político del PSOE ofrezca a otro del PP un acuerdo para evitar que pacten con Vox. En ese sentido, va la moción que el portavoz municipal…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

HOY los caminos de Sevilla se convierten en calles de la Amargura que llevan hacia el Nazareno y su Madre. Es primer viernes de marzo, arden los cirios con una luz que oscila en las tinieblas. Todavía no es Cuaresma, todavía la ceniza no es el recuerdo de nuestro futuro imperfecto. La Semana Santa viene con parsimonia exagerada, como si no se atreviera a entrar en la ciudad de sus sueños. Pero el primer viernes de marzo ya está aquí, como un recordatorio de que la primavera nos acecha, y se oculta entre los atardeceres cárdenos que ya demoran la luz sobre el río, en los horizontes poéticos del Aljarafe.
ANDALUCÍA es un inmenso espejismo desde Despeñaperros a Tarifa, entre las montañas y los mares. Andalucía es el fin de un continente y de un tiempo. Andalucía es el fruto de miles de contradicciones. Andalucía se hizo más fuerte cuando parecía más débil. Andalucía ha cambiado como por casualidad, cuando suponíamos que la vida seguiría igual. Andalucía vivió una historia que ha sido manipulada a través de los siglos, porque era un territorio de conquistas. Andalucía no es una, ni dos, sino muchas, porque cada andaluz la interpreta a su modo. Andalucía es una paradoja, que encuentra su fuerza en la debilidad. Hoy, en 2019, a pesar de tantos pesares, Andalucía aún existe, y aspira a entrar en el siglo XXI sin complejos.
ANDALUCÍA es un inmenso espejismo desde Despeñaperros a Tarifa, entre las montañas y los mares. Andalucía es el fin de un continente y de un tiempo. Andalucía es el fruto de miles de contradicciones. Andalucía se hizo más fuerte cuando parecía más débil. Andalucía ha cambiado como por casualidad, cuando suponíamos que la vida seguiría igual. Andalucía vivió una historia que ha sido manipulada a través de los siglos, porque era un territorio de conquistas. Andalucía no es una, ni dos, sino muchas, porque cada andaluz la interpreta a su modo. Andalucía es una paradoja, que encuentra su fuerza en la debilidad. Hoy, en 2019, a pesar de tantos pesares, Andalucía aún existe, y aspira a entrar en el siglo XXI sin complejos.
LA convocatoria de elecciones generales el 28 de abril puede cambiar el panorama previsible para las elecciones municipales del 26 de mayo. Es cierto que ya estaba prevista la coincidencia municipal con las europeas, y que eso podía afectar. También es evidente que en las elecciones municipales funciona en primer lugar el factor cercanía, el conocimiento del candidato y su carisma personal, y eso no cambiará. Pero está demostrado que el momento de cada partido influye. Arrastra un porcentaje de votos que puede ser determinante para perder o ganar una mayoría. La marca del partido es un componente más del resultado. Las últimas municipales coincidieron con malos momentos de PP y PSOE, lo que facilitó el auge de Podemos y la aparición de Ciudadanos.
CUANDO se acerca otro 28-F, tan distinto, tan distante, en el PSOE se ha abierto el duelo fratricida de las dos sevillanas: Montero contra Díaz, o María Jesús contra Susana. Ahí se está ventilando el liderazgo del PSOE de Andalucía. Puede que también la siguiente candidata a la Junta. En ciertos momentos fue sugerida la alternativa de Juan Espadas, por no recordar la de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Sin embargo, ambos parecen descartados para esas guerras intestinas. Espadas va a pelear por seguir como alcalde de Sevilla, que es la capital más importante que le queda al PSOE. Si vuelve a ganar, ahí quedó; y si la perdiera no lo iban a ascender. En cuanto a Celis, ejerce una labor discreta como delegado del Gobierno, a diferencia de la presencia que tenía el cargo con Antonio Sanz.