PARECE raro que un político del PSOE ofrezca a otro del PP un acuerdo para evitar que pacten con Vox. En ese sentido, va la moción que el portavoz municipal…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

EL tranvía de la Bahía es otro de los grandes petardazos de la Junta de Andalucía en la provincia de Cádiz. Un comecocos, como el Gran Hospital de Puntales y la Ciudad de la Justicia. Ni la sanidad, ni la justicia, ni el transporte han mejorado sensiblemente en la provincia con la actuación de la Junta desde los tiempos de Chaves y Griñán. Es la herencia recibida por Susana Díaz. Puede que hayan tenido mala suerte, con la crisis y los recortes de inversión por medio. No obstante, es un caso llamativo de incompetencia y marginación, si se compara con otras provincias. Ahora, en las vísperas de las elecciones, el tranvía vuelve a aparecer en el panorama. Como si fuera un fantasma.
EL populismo de derechas coincide con el de izquierdas en las payasadas de algunos de sus grupos. Sin embargo, en la extrema izquierda parece que han cambiado la estrategia. Los concejales de Participa Sevilla empezaron colocando colgaduras en sus bancadas municipales. Después han enviado manifestantes a la Plaza Nueva, pero dentro de un orden. Por el extremo derecho había tranquilidad. Ayer, en este final de campaña, un grupo de militantes de Vox apareció ante los Juzgados del Prado con banderas de España (constitucionales) y con bandejas de chorizos y barras de pan. Para recibir a Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Magdalena Álvarez bajo el lema “No hay pan para tanto chorizo”.
HA causado sensación que la concejala Ana Camelo, de Podemos, se uniera ayer a la manifestación de limpiadoras municipales que pedían la equiparación con las limpiadoras de colegios. Ha causado sensación porque las limpiadoras manifestantes portaban carteles del tipo “Lo prometiste hace tres años. Kichi cumple”. Es decir, que la señora Camelo, siendo miembro del equipo de Gobierno, se manifestó contra el alcalde que preside su equipo de Gobierno. Se supone que por solidaridad con sus compañeras de profesión. Sin embargo, esto no debería extrañar a nadie. Lo raro es que Kichi no se haya manifestado ya contra Kichi. Porque, como dicen las limpiadoras y asume su concejala, no ha cumplido casi nada de lo que dijo cuando fue elegido alcalde.
EL pasado domingo ingresó en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras el notario Pablo Gutiérrez-Álviz y Conradi, Como dicen los futbolistas cracks, cuando fichan por un club grande, cumplió la ilusión de su vida. Pablo recordó que su padre, Faustino Gutiérrez-Álviz y Armario (que fue miembro de la Academia desde 1952 hasta su fallecimiento en 2006) lo engendró cuando ya era académico. De modo que tiene el ADN; o la herencia, que es más propio de un notario como él. Buenas Letras es la academia de su vida desde pequeñito, cuando a lo mejor ya soñaba con el discurso de ingreso que pronunciaría algún día.
EN la ciudad de Cádiz, siendo el día que sea, es costumbre que entreguen los premios y las medallas a quienes nos sale de los corazones. Por eso, le concedieron la Medalla de la Ciudad a la Virgen del Rosario, previa recogida de firmas. Por eso, ahora están pidiendo la Medalla de Andalucía para Antonio Martín, previa recogida de firmas. Una medalla que es justa y necesaria. Hasta ahora el único carnavalero que la tiene es Enrique Villegas. Muy merecido por supuesto. Se consideró un acontecimiento. Por fin el Carnaval salía de las catacumbas, donde permanecía como si hubiera que ocultarlo. Y era oportuno que la recibiera don Enrique, por su trayectoria indiscutible.