ALGUNAS noticias se repiten en Cádiz cada medio siglo, o incluso antes. Parece como si la ciudad viviera en una historia cíclica. De modo que, al revisar periódicos de siglos…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SE celebra mañana la Fiesta del Trabajo. O como se denomine ahora. Esta celebración ha tenido una evolución palpable en el último siglo. En los tiempos de Franco era el día de San José Artesano. Después, cuando llegó el color y la democracia, el 1 de mayo era la gran…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

EL nuevo presidente de la Junta de Andalucía ya ha tomado posesión. Desde ayer, habemus cambio. También afecta a la provincia de Cádiz, que como las otras siete de nuestra comunidad autónoma se considera marginada por la Junta. Sin embargo, desde el momento de la jura, ya nada es como era, sino que los cargos y responsabilidades van a cambiar. Ya comenté algunas de las cuestiones más pintorescas que se van a encontrar, como el marrón del hospital de Puntales que le toca al PP y el marrón de la Ciudad de la Justicia que le toca a Ciudadanos. El partido naranja también administrará el turismo, que está de moda. Y el responsable será el sanluqueño Juan Marín, que pronto tendrá el derecho a decidir en los chiringuitos de playa.
EL discurso de Juan Manuel Moreno Bonilla, en la toma de posesión, estuvo salpicado de momentos emotivos, especialmente el recuerdo a su padre, que no era un rico de las multinacionales, sino un emigrante andaluz. Por eso Juanma nació en Barcelona, porque su familia había emigrado. Los discursos de toma de posesión son como los pregones, salvando las distancias, porque se intenta decir cosas bonitas, y no son como los rifirrafes parlamentarios, cuando se ponen vestidos de limpio de palabra. Por el contrario, en las tomas de posesión se visten de limpio los que se tienen que vestir, es decir los que se acicalan, como pasa en los pregones. Allí no hace falta disfrazarse de pordiosero o pordiosera para parecer más de izquierda.
LA visita del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, al ex ministro de UCD y fundador del PSLA, Manuel Clavero Arévalo, es un gesto cargado de simbolismo. Era su primera visita tras ser elegido. Es una protestación de fe en la autonomía de Andalucía que hace el nuevo presidente. Y es también un mensaje de profundo calado para los navegantes de Vox: la autonomía de Andalucía no es exclusiva de la izquierda, la autonomía de Andalucía no es propiedad privada del PSOE que se ha aprovechado durante 36 años, la autonomía de Andalucía viene del andalucismo, del PSA de Rojas-Marcos, Uruñuela y Arredonda y del PSLA de Clavero. Antes de la Transición, muchos socialistas y comunistas no sabían quién era Blas Infante.
LA visita del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, al ex ministro de UCD y fundador del PSLA, Manuel Clavero Arévalo, es un gesto cargado de simbolismo. Era su primera visita tras ser elegido. Es una protestación de fe en la autonomía de Andalucía que hace el nuevo presidente. Y es también un mensaje de profundo calado para los navegantes de Vox: la autonomía de Andalucía no es exclusiva de la izquierda, la autonomía de Andalucía no es propiedad privada del PSOE que se ha aprovechado durante 36 años, la autonomía de Andalucía viene del andalucismo, del PSA de Rojas-Marcos, Uruñuela y Arredonda y del PSLA de Clavero. Antes de la Transición, muchos socialistas y comunistas no sabían quién era Blas Infante.
EL cambio por el cambio no sirve para nada. Los cambios pueden ser a mejor o a peor. Pero cambios son. Significa que su maldad o bondad se debe construir, no está definida desde antes de empezar. Juan Manuel Moreno Bonilla llega a la presidencia de la Junta de Andalucía de rebote. No ha obtenido una victoria brillante, ni un gran éxito electoral para derrotar al socialismo andaluz después de 36 años. Ha sido él y sus circunstancias. Ha tenido la suerte de estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. Y ha llegado a la presidencia de la Junta con 26 escaños, que son 24 menos de los que consiguió su compañero Javier Arenas en 2012. A pesar de todo, no ha llegado por casualidad, sino por un pacto firmado.