PARECE raro que un político del PSOE ofrezca a otro del PP un acuerdo para evitar que pacten con Vox. En ese sentido, va la moción que el portavoz municipal…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

SE trata a los chinos en Sevilla con una doble vara de medir. Según lo que compren, es bueno o es malo. Cuando se dedicaron a buscar locales para abrir comercios, con material procedente del polígono de Cobo Calleja, de Fuenlabrada (Madrid), la gente empezaba a santiguarse. Iban a acabar con el comercio tradicional. Estaban subiendo los precios de los locales por culpa de los chinos (lo mismo que dicen ahora del jamón, que también se va a encarecer porque los chinos lo pagan más caro), y así, hasta que llegó la crisis del comercio chino-sevillano por causas que sería prolijo explicar. Y hasta que el poco comercio local superviviente y los mercadillos empezaron a vender lo mismo que el Corazón chino de la calle Puente y Pellón.
SE les debe reconocer a los dirigentes de la Sepi y Navantia que van a hacer una reconversión con arte en los astilleros de la Bahía. En la propuesta para el futuro van a reducir los 1.600 puestos de trabajo fijos existentes a unos 1.300. Se pierden 300 empleos. Pero va a pasar prácticamente desapercibido porque se darán tres condiciones estupendas. Una es que la plantilla nueva será de más calidad y más rejuvenecida (lo que significa que la actual es de menos calidad y más vieja). La segunda es que van a prejubilar, a los 61 años, a casi todos los sindicalistas actuales y a los que más protestan, en general (a diferencia de otros tiempos, cuando hubo prejubilaciones de cincuentañeros). Y la tercera es que gobierna el PSOE de Pedro Sánchez, con el auxilio de Podemos, por lo que ya no es igual que cuando gobernaba Rajoy. La izquierda hace las reconversiones y la derecha se lleva las ovaciones.
LO bueno de hacer preguntas parlamentarias es que se deben contestar, y en ocasiones se les ve el plumero. Es el caso del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, hombre atormentado por lo que le piden: un puente por aquí, un túnel por allí, un Metro más allá… Y así va dando capotazos, y si te he visto no me acuerdo. Vino este ministro a Sevilla, y no me refiero al día del paseíto de Pedro y Susana por los jardines de San Telmo, sino cuando dijo algo de ampliar los tableros del puente del Centenario, y explicaron el caso del puente de Rande en la ría de Vigo. De inmediato, se presentó como una excusa cutrecilla para ahorrarse los túneles de la SE-40. Sin embargo, ahora se ha visto que es peor, mucho peor. Nada de ampliarlo a ocho carriles. Lo único que ofrecen es cambiarle los tirantes.
CUANDO gobernaba Mariano Rajoy, ese registrador de la propiedad, el PSOE exigía la inmediata supresión del peaje de la autopista, incluso pagando un rescate si preciso fuere, porque no se podía aguantar que esta provincia siguiera tan castigada como ninguna otra del país, incomunicada con el mundo, etcétera. Por el contrario, cuando gobierna Pedro Sánchez (del mismo PSOE), el peaje costará 7,40 euros en cada viaje a partir del próximo mes de enero, con una subida de 10 céntimos más, y eso es lo que hay. Porque dicen lo mismo que los otros del PP: que a final de 2019 caduca la concesión y no será renovada, y que cuesta muy caro rescatarlo, por lo que es preferible tener paciencia.
ES curioso que en casi todas las mesas de los barrios hartos ganó el PSOE, que es el partido que gobierna el Ayuntamiento. No estarán tan hartos, ¿no?; o quizá sean unos jartibles. Pero, ojo… Han ganado más cortitos que otras veces. Está claro que a la hora de votar lo que más influye es la ideología. Vivimos en una sociedad que se ha bloqueado entre la derecha y la izquierda, incluso por los extremos. Así los que inclinan la balanza son los del centro. En Sevilla hay barrios inasequibles al desaliento. En general, aunque desinflados, el PSOE y el PP siguen siendo las opciones mayoritarias, el eco del bipartidismo no se ha extinguido, sino que se ha bloqueado, a diestra y a siniestra. Aún así, el PSOE ganó en seis distritos y el PP en cinco. Esto es importante, de cara a las municipales. No va a ser de cara al sol. Ni de cara a la internacional. Porque todo se queda en la Plaza Nueva.