ALGUNAS noticias se repiten en Cádiz cada medio siglo, o incluso antes. Parece como si la ciudad viviera en una historia cíclica. De modo que, al revisar periódicos de siglos…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SE celebra mañana la Fiesta del Trabajo. O como se denomine ahora. Esta celebración ha tenido una evolución palpable en el último siglo. En los tiempos de Franco era el día de San José Artesano. Después, cuando llegó el color y la democracia, el 1 de mayo era la gran…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

LA Real Orquesta Sinfónica de Sevilla se ha instalado en la polémica desde sus inicios. Cuando no es por discrepancias entre instituciones es por la gestión o por las penurias económicas. El origen del mal es sencillo de intuir: es una orquesta politizada. La cultura y la política son incompatibles, a pesar de la zeja de Zapatero y los sentidos actos de los premios Goya que han pedido para Sevilla. La cultura y la política son bastante incompatibles, porque una de las misiones de los artistas (y la gente culta, en general) debería ser denunciar los abusos del poder, pero no sólo cuando gobierna el PP, sino siempre. La esencia del artista es la libertad y la independencia, incluso en contra de sus propios intereses.
SE supone que la Zona Franca debería ser como una empresa de empresas, un organismo de gestión, con importantes misiones para dinamizar la economía gaditana y contribuir a la expansión internacional de las empresas, que compiten en condiciones ventajosas de fiscalidad. El delegado del Estado debería ser un profesional del sector, con capacidad para manejarse bien en la economía de España y el resto del mundo. Debería ser un profesional, no sé si independiente, pero al menos no elegido a dedo por el partido del Gobierno. El cargo de delegado debería ser como el de director general de RTVE, digamos que más profesional y experto.
SER político es una profesión de alto riesgo. Es como saltimbanqui, trapecista o funambulista. Pero lo más grave es que ser político ya no se centra en las ideas, sino que se trata de estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. Es como la diferencia entre Koke o Rakitic en la ruleta rusa de los penaltis. Por ejemplo, un pedrista como Celis estaba en el sitio inadecuado, pero le ha sonreído la fortuna. Mientras que María Jesús Montero ahora juega a dos barajas. Pero eso no es nada, comparado con lo que tienen montado en el PP. Los partidarios de Soraya y los de Cospedal supongo que estarán rezando y poniendo velas a San Judas Tadeo y a Santa Rita desde que Rajoy volvió a Santa Pola (Alicante). Y por fin les llega lo peor: susto o muerte.
EN España cortan cabezas de turcos para todo, como si estuviéramos todavía en la batalla de Lepanto. Ya no son turcos, propiamente dichos, sino que buscan víctimas debajo de las ruinas. Algunos dicen que la culpa es de la Inquisición, pero viene de antes. Los romanos producían mártires cristianos a granel. Y en los ancestros ya estuvo Abraham a punto de sacrificar a su hijo Isaac. Por eso, después de la eliminación de España en el Mundial, desde que falló Iago Aspas el último penalti buscan culpables, y cada cual tiene los suyos. Porque todo el mundo opina de fútbol, y así se dicen incontables tonterías.
EL Mundial en Sevilla ha sido triste y cortito, como en el resto de España. El Mundial tiene algo de carnavalesco, con la gente que se disfraza con sus camisetas rojas y se pintarrajea, como si fueran una chirigota de Lolo Álvarez Seda o Antonio Pedro El Canijo de Carmona. Los primeros partidos del Mundial coincidieron con las celebraciones del Orgullo Gay, que también tienen bastante de carnavalesco, y quizá por eso lo celebran en la Alameda de Hércules, como las viejas murgas que se perdieron. Ahora lo que se ha perdido es el Mundial de 2018. No se podrá decir que Espadas fue alcalde con un Mundial debajo del brazo. Por el contrario, el único alcalde con el que se ganó un Mundial es Monteseirín, un talismán, que tenía una potra tremenda y unas setas vistosas.