UN dato que recuerdo para la memoria histórica del Carnaval de Cádiz: el boom de los años del esplendor se inició con la Transición democrática. Y se consolidó cuando el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

TODOS los alcaldes buscan alguna obra memorable, más allá de la reposición de adoquines. La última gran obra de Cádiz fue el Nuevo Puente, con el que Teófila Martínez esperaba ganar las elecciones de 2015. Pero determinados factores (entre ellos el exceso de publicidad, además del desgaste del PP) la perjudicaron. En el cuatrienio de la nueva política, ya está muy claro que la gran obra de Kichi será el carril bici del Paseo Marítimo, que lo está gestionando Martín Vila y lo pagará la Junta de Andalucía. Pero el alcalde lo anticapitalizará a su favor. La terminación está prevista para mayo de 2019, justo el mes de las elecciones. Así que la Junta no le va a poner un piso ni un chalé a José María González, sino un despacho en San Juan de Dios, si todo le sale bien al alcalde.
EL ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, pasó ayer por Sevilla. Presidió el acto de entrega al Museo Arqueológico de 791 piezas saqueadas en diversos yacimientos, pertenecientes a varias civilizaciones: griega, romana, íbera, tartésica, celtíbera y fenicia. Una maravilla. La noticia ha salido en todos los telediarios. Los posibles aspirantes a turistas de lujo se han enterado de que en Sevilla también existe un Museo Arqueológico, que se encuentra precisamente muy cerca de la Plaza de España espectacular, segunda maravilla del mundo, según la clientela de TripAdvisor. Porque hay que explicarlo a todo el mundo en general: también existe la Plaza de América.
QUERIDO Pablo: Como ahora a todo el mundo le ha dado por escribir cartas, yo también. Y si la publico en el Diario me ahorro el sello, no es como los anónimos que me envían de vez en cuando. A mí me parece muy bien que estés indignado, por el chalé, por los presupuestos, por las cuentas de Zaplana, por las cartas sobre la mesa de Kichi, o por lo que sea. Pero no te metas con nuestra Madre, que es la Virgen del Rosario, Patrona de Cádiz, y no tiene nada que ver en este asunto, ni se le ha aparecido al alcalde como si fuera uno de los niños de Fátima, que es como lo estás pintando. Y en este día de María Auxiliadora (que también está coronada canónicamente, como la Patrona) te recuerdo que es una “virgen de madera”, como tú dices, pero es madera tallada y policromada, y está bendecida, y le han rezado varias generaciones, miles de gaditanos y gaditanas, después de que la quemaran dos veces en los años inolvidables: 1931 y 1936. ¿Para eso no tenéis memoria histórica?
PENSEMOS en el futuro, que ya queda poco. El alcalde, Juan Espadas, ha presentado un proyecto ambicioso, irreprochable, deseado por todos. Recuperar el patrimonio histórico de la Sevilla que se eterniza, para convertirlo en un motor de desarrollo económico y cultural. ¡Qué barbaridad! Esto se denominará Horizonte Sevilla. Afectará a 30 espacios singulares, entre ellos algunos de cuya rehabilitación se viene hablando desde el siglo pasado, sin que hayan cuajado las obras. No es escepticismo, es realismo. Decirlo a un año de las elecciones municipales, suena fino, pero la credibilidad es cortita. Hay que ponerlo en marcha. Hacen falta más de 111 millones de euros, de los que una parte considerable serían de inversión privada.
SE suele considerar un gran escritor a quien ha escrito al menos una gran novela a lo largo de su vida. El mérito de Philip Roth es que fue capaz de publicar una gran novela todos los años, hasta que decidió abandonar la literatura. Así fue capaz de dejarnos como herencia mucho más que esa gran novela americana que tituló así con sorna, la que rastrean los críticos desde hace más de un siglo, la que han atribuido indiscriminadamente desde la Lolita, de Vladímir Nabokov, a Libertad, de Jonathan Franzen. Porque Philip Roth no deja una, sino al menos 15 grandes novelas americanas. Recorren un espacio personal del autor, ubicado geográficamente entre Newark, Nueva York y Connecticut, y centrado principalmente en los judíos norteamericanos, desde los que llegaron en la diáspora (como su propia familia) a las siguientes generaciones nacidas en EEUU. En esa evolución no sólo aparecen las vivencias de la comunidad judía; están comprendidos los sueños, las aspiraciones, los desengaños y las mentiras de la última mitad del siglo XX y los primeros años del siglo XXI. Roth nos muestra la fragilidad de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, la evolución hacia un teórico progreso y una mayor libertad, que encubrió demasiadas miserias y originó una doble moral.