LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

AYER no se hablaba de otra cosa, y hoy tampoco. En Sevilla, es normal que se viva con intensidad lo que ocurre en Cataluña, por diversos motivos, entre ellos que el ministro del Interior afectado por la polémica de la actuación policial, Juan Ignacio Zoido, fue el anterior alcalde. Y, además, ayer estuvo en Sevilla, presidiendo el Día de la Policía, en la festividad patronal de los Santos Ángeles Custodios. Frente a la campaña de críticas, elogió a los policías enviados a Cataluña, de los que Zoido destacó “su heroicidad”. Entre los presentes, además de Antonio Sanz, como es normal, estaba el alcalde, Juan Espadas, y la consejera de Justicia e Interior, Rosa Aguilar. El PSOE andaluz no se hizo el sueco.
ANTES o después, votaremos. Pues sí, votaremos, pero no sólo los catalanes, sino todos los españoles. Y hay que tener memoria histórica para no olvidar este día maldito. Rajoy, después de la bochornosa jornada de ayer en Cataluña, dijo que va a convocar a todos los grupos parlamentarios. Se supone que establecerán un modelo de Estado y unos límites infranqueables. Pero es posible que después, en un plazo razonable de tiempo, tengamos unas eldcciones generales. De modo que se pueda escuchar la voz de los españoles. Las ideas del pueblo no se expresan en urnas de plástico, y sin censo, modelo república centroafricana de la selva.
CUANDO Juan Ignacio Zoido tomó posesión como ministro del Interior el 4 de noviembre de 2016 se dijo en Sevilla que le habían dado una patada hacia arriba. Más que nada para que no siguiera como portavoz de la oposición municipal, después de haber sido alcalde con 20 concejales. Y para apartarlo de las luchas en el PP provincial, entre el entonces presidente, Juan Bueno, y la entonces aspirante, Virginia Pérez. Ha pasado menos de un año. Los independentistas catalanes, con Puigdemont a la cabeza, acusaron ayer a Rajoy y a Zoido de ser los culpables de lo que sucedió en Cataluña. A esta idea se sumaron personajes que se apuntarían a un bombardeo (pacífico, por supuesto) para echar al PP de la Moncloa, como Pablo Iglesias y sus colegas de Podemos.
EL conflicto de Cataluña forma parte de otro más grave, que es la impotencia de Europa. Estamos volviendo al escenario de hace un siglo, a lo que había antes de la Guerra Civil española (en clave interna) y antes de la II Guerra Mundial (en clave europea). Vivimos en unos tiempos en los que casi todo se reduce a la economía y los intereses, como se ha visto en la cumbre europea de Tallin. Los políticos no entienden que este es un problema ideológico. Han perdido las ideas que inspiraron la Europa democrática. Sólo quedan los restos del naufragio. La sociedad se polariza por el odio de clases. Así engordaron, hace un siglo, a los fascismos (por la extrema derecha) y al comunismo (por la extrema izquierda).
AL Cádiz le salió todo mal y al Lorca todo bien. Así encajaron un 3-0 ante un equipo que sólo había ganado el primer partido de Liga. El resultado se distorsionó en los minutos finales, pero el partido se perdió desde del principio. A ello contribuyeron las bajas de Alvarito y de Barral. En los tres últimos partidos de Liga no ha jugado el veloz extremo y sólo un ratito el temperamental delantero. La consecuencia es que el Cádiz no ha marcado ningún gol y sólo ha sumado un punto (de nueve). Pero lo peor es que se ha visto que algunos relevos aportan poco. Y para colmo, el entrenador Álvaro Cervera tampoco pasa por su mejor momento a la hora de decidir las alineaciones.