LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

OTRO amigo (este residente en Cádiz Norte, barrio nazareno de Santa María) me comenta que el problema de Cataluña se ha eternizado porque no se resuelve al modo de las hermandades y cofradías. ¿Y qué tiene que ver la sedición con la procesión? Pues la solución es bien sencilla. Y aunque no se puede poner una vela a Dios y otra al diablo, porque es pecado mortal, me resulta irresistible la tentación de entrar en una comparación tan odiosa. Ya que el camino de la solución se ilumina con cirios. Así he elaborado la siguiente parábola laica y apócrifa:
AL recordar la Transición a la democracia española, se ha valorado el gran peso específico del PSOE de Sevilla. Y si preguntamos por el gran político sevillano de aquel PSOE, todo el mundo citará a Felipe González. Sin embargo, a Felipe se le veía como de los sevillanos en Madrid, sin renunciar a su origen, pero muy bien adaptado a la capital. Los políticos socialistas más inequívocamente sevillanos han sido Alfonso Guerra y José Rodríguez de la Borbolla. Cada uno en su estilo, con sus matices y evidentes diferencias.
UN amigo residente en Cataluña me comenta que todo lo que está sucediendo allí es carnavalesco. Empezando por Carles Puigdemont, que luce un peinado como de los Beatles de Cádiz. Oriol Junqueras daría un tipo estupendo para una chirigota con gracia, como la de El Sheriff. Los Mossos en los colegios electorales parecían un cuarteto. Y cuando el Govern formó el grupo, al final de la jornada, y se pusieron solemnes, parecía que esperaban los premios: “En la ciudad de Barcelona, reunido el jurado, después de abrir las urnas, que ya venían abiertas, hemos acordado el siguiente fallo: Coros: Primero, ‘La Independencia’, 101,8 puntos. Segundo ‘La Unidad’, 5 puntos. Tercero, ‘El Circo’, 2 puntos. Accesit: ‘Picoletos y charnegos’, 0 puntos. Y así... Las urnas eran como de un romancero, por cierto.
UNA de las consecuencias indeseables del paripé ilegal de Cataluña es que ha servido para presentar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional como fuerzas de ocupación. Incluso en el extranjero se lo han creído. Al ver las imágenes de los guardias civiles sevillanos expulsados del hotel de Calella donde se alojaban, hemos vuelto a los tiempos de ETA en el País Vasco. Es cierto que no hay una banda terrorista. Pero hay un grupo bien preparado de radicales próximos a la CUP, que saben lo que deben hacer para agitar a las masas. Un error de Rajoy ha sido no tener respuestas adecuadas para esas trampas, en el caso de que los Mossos se inhibieran, como era de suponer.
NO ha sido un choque de trenes entre España y Cataluña. A pesar de las imágenes. No nos deberíamos confundir, aunque ahora parece que la consulta ilegal la convocó Rajoy para que los guardias civiles y los policías nacionales repartieran palos a siniestra y diestra. Esos heridos (gracias a Dios no hubo que lamentar males mayores) estaban incluidos en la hoja de ruta de Puigdemont y la CUP. Pero el problema de ahora es que la locomotora de la independencia catalana no se ha frenado, sino que sigue a lo loco. Los políticos, como en su mayoría son cuadriculados de mente y torpes de acción, siguen diciendo las mismas tonterías que antes. La locomotora de los locos sigue, y no hay una vía a la independencia, sino dos.