A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

POR supuesto que Galicia es diferente a Andalucía y a Sevilla. Tampoco se pueden extrapolar sus resultados al conjunto de España. Recuerden que Manuel Fraga, después de perder todas las elecciones a las que se presentó frente a Felipe González, se reconvirtió en virrey gallego. En Galicia son muy suyos, y se entienden mejor entre ellos. No votan igual que en el País Vasco ni en Cataluña; aunque hablan su propia lengua tanto o más que los otros. En Galicia, además de ganar Feijóo por goleada (dando prioridad a la marca Feijóo sobre la marca PP), resulta que el PSOE ha sido tercero (tras el BNG), y que Unidas Podemos con sus mareas se han quedado como extraparlamentarios. Algunos dicen que el coronavirus no le ha pasado factura al Gobierno. ¿Ah, no? ¿Lo esperaban peor?
EL Cádiz ascendió al filo de la medianoche, al modo del Cádiz más Cádiz. De rebote, sin jugar, y sin bajarse del autobús. Lo había tenido en los pies la noche del sábado en Carranza, ante el Fuenlabrada, y no lo aprovechó. Pero los tres primeros perdieron en esta jornada. Gran favor del Oviedo en Zaragoza. El Oviedo, que frustró un ascenso del Cádiz a Segunda y que cinco años después lo ha compensado. Si nos fijamos en la temporada, el desenlace es justo. El Cádiz ha sido líder durante más jornadas y lo era cuando suspendieron la Liga del coronavirus.
EN los últimos días ha aumentado el debate sobre el uso de las mascarillas. Hasta la OMS reconoce que es un elemento esencial para frenar la pandemia o minimizar los nuevos brotes y una segunda oleada. En Cataluña, los incumplimientos eran escandalosos. Normal, porque los indepes de Puigdemont y Junqueras los habían acostumbrado a desobedecer, y porque Quim Torra y Ada Colau son dos activistas políticos de pancartas, pero no dos gestores. Como se les ha ido de las manos, han decretado que las mascarillas sean obligatorias, con multas de 100 euros. Les han seguido en Baleares, donde temen quedarse sin sus alemanes, a nada que se contagien. Extremadura, fronteriza con Portugal. Y Andalucía…
LAS elecciones vascas y gallegas han estado gafadas desde el minuto 1. Las convocaron para el 5 de abril, que era el Domingo de Ramos. En el pecado han llevado la penitencia. En Andalucía nos quedamos con la amargura de no ver ni una procesión ese día (ni los demás tampoco), pero ellos se quedaron sin votar. Aunque Urkullu es del PNV y Feijóo es del PP son amigos para siempre, en plan “Alberto, ¿qué día lo ponemos?”. “Vamos a pensarlo bien, Íñigo, que ya se nos ha fastidiado una vez”. Y así se les ocurrió el 12 de julio, que es hoy, lo más pronto que pudieron. Pensaron que aplazarlas al otoño sería peor, por miedo a la segunda ola del coronavirus. Parece que no iban tan mal encaminados. Era elegir entre lo malo o lo peor.
AL Cádiz le bastaba un empate en Carranza ante el Fuenlabrada para ascender y fue incapaz de conseguirlo. Triste forma de perder este partido, increíble en un equipo que se está jugando el ascenso a Primera. El Fuenlabrada ganó sin crear ni una sola jugada elaborada de peligro al portero Alberto Cifuentes, con un penalti regalado por una mano de Cala, que la sacó quizá por instinto asesino; y regalaron otro penalti, aún más tonto, en una falta de Álvaro Giménez, que el VAR anuló por fuera de juego. El Cádiz no supo jugar este partido. Como en otras ocasiones, no se supieron adaptar al fuerte viento de levante. A lo que se sumó el gafe de celebrar las cosas antes de tiempo, con decenas de muchachitos juntitos (y sin mascarillas) en los aledaños.