YA lo cantaron El Peña y el Masa: “La gente no respeta ni que estamos en Carnaval”. Otra guerra mundial. Esa gente no respeta ni que estamos en la Cuaresma…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
LA ciudad de Sevilla y su entorno se pueden considerar como territorio de alto interés militar. Quizás sea la zona más estratégica de España, en estos momentos, para el Ejército. En una distancia cercana están las dos bases militares de EEUU en Andalucía: la de Morón de la Frontera y…
AL llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un…

EN estos tiempos pandémicos a todas las instituciones se les ha ocurrido hacer un pacto para reactivar la economía, mientras la pobre economía está por los suelos. Al Gobierno de la nación, a la Junta de Andalucía y también a los ayuntamientos. Unos se firmaron con más éxito que otros, y algunos no se han firmado. El más admirable ha sido el de Sevilla, donde el alcalde socialista Juan Espadas consiguió que PSOE, PP, Ciudadanos, y además Adelante y Vox, apoyaran el pacto. Es decir, todo el arco iris político, desde la extrema izquierda a la extrema derecha. Si no reactivan Sevilla, se comprobará que estos pactos no sirven para nada. En Cádiz van con retraso y con ideas confusas.
PARA que el centro derecha gane unas elecciones generales en España debe perderlas el PSOE. Esto se sabe desde Felipe González; es decir, desde que triunfó en 1982. Entonces se acabó la UCD. A partir de ahí, el centro derecha se derechizó y se quedó a opositar con Manuel Fraga, que sólo podía ganar en Galicia. Hasta que llegó José María Aznar, que se presentó como el centro para el cambio de milenio, antes de la foto con Bush, que era republicano (de los republicanos americanos, que son muy de derechas) y con Blair que era laborista (y parecía un felipista inglés). Después llegó Zapatero, por culpa de Aznar; después Rajoy, por culpa de Zapatero; después Pedro Sánchez, por culpa de Rajoy; después…
POR culpa del coronavirus, hasta el buque escuela Juan Sebastián de Elcano empezará su vuelta al mundo como si fuera un viaje a puerta cerrada. Se perderá la tradicional estampa de la despedida en el muelle de Cádiz. El próximo lunes, día 24, zarpará de La Carraca, sin ceremonias efusivas. Y, además, los guardiamarinas no se incorporarán hasta diciembre, aunque el resto de la dotación va con las pruebas PCR ya realizadas y con dos semanas de cuarentena. Por culpa del coronavirus, han cambiado los planes del viaje. Con razón, porque entre las escalas estaba el Brasil de Bolsonaro, uno de los países más afectados por la pandemia. Así que la primera escala será en Montevideo, la capital de Uruguay, el país hispanoamericano que mejor ha capeado este asunto. Es posible que cambien las escalas en los puertos a visitar. La vida de los marineros siempre fue de alto riesgo, pero tampoco van como lobos de mar a jugarse el pellejo.
LA gente que ha leído a Mario Vargas Llosa, al menos Conversación en la Catedral, se pregunta: “Zavalita, ¿en qué momento se volvió a joder lo del coronavirus?”. La respuesta es sencilla. Todo se empezó a torcer a principios de julio, cuando abrieron las fronteras con otros países, cuando hablaron de la nueva normalidad (que era anormal), cuando querían recuperar el turismo a lo loco, sin adoptar las medidas de control y precaución necesarias. Empezaron las locuras de los jovencitos en las noches, las locuras de los aeropuertos, las locuras de las reuniones como si nada, la locura mayor: creer que la pandemia había terminado. Pusieron la primera piedra para la segunda ola. La prueba de que todo se ha vuelto a joder es que otra vez el ministro Salvador Illa ha asumido el control, aunque en régimen de cogobernanza.
LA dimisión de David Navarro como concejal de Adelante Cádiz llegó en el momento de pasar más desapercibida: en el fragor del verano. Aunque era el concejal de Playas, entre otros asuntos. Tampoco olvidemos que no era un concejal más, como otros que se fueron o no repitieron en las listas, sino que en el primer mandato de Kichi fue el principal apoyo del alcalde. Se podría decir que el único, ya que los demás le sirvieron de poco. A Martín Vila se lo encontró, procedente de IU, y se había presentado en otra lista, la de Ganar Cádiz. Entre las bajas de 2019, se puede recordar a María Romay, que cumplió una aceptable labor de relaciones públicas con las Fiestas. Para los cambios, fichó a Lola Cazalilla, con más pretensiones culturales, y le dio galones a los asesores colocados.