PARECE raro que un político del PSOE ofrezca a otro del PP un acuerdo para evitar que pacten con Vox. En ese sentido, va la moción que el portavoz municipal…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

EN la muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba le han llovido los elogios. No sólo desde su partido, el PSOE, sino también desde sus rivales. Especialmente llamativo es el artículo de Mariano Rajoy, que empieza diciendo: “A nosotros lo que nos falta es un Rubalcaba”. Es lo que comentaban militantes del PP, en tiempos de dificultades. Es entrañable esa afirmación porque Rubalcaba compitió con Rajoy por la Presidencia del Gobierno en 2011, cuando el PP consiguió aquella mayoría absoluta que tanto han añorado después, con 186 escaños, y el PSOE de Rubalcaba se quedó con 110, perdiendo 59 escaños. Por cierto, Pedro Sánchez sólo consiguió el mes pasado 13 escaños más que Rubalcaba. Aquel resultado de 2011 fue su tumba política. Aunque el responsable de que el PSOE perdiera el poder no fue él, sino José Luis Rodríguez Zapatero, con el que había sido vicepresidente, y pagó los errores del otro.
EL barómetro del CIS sobre las elecciones municipales en Sevilla no se limita a pronosticar un amplio triunfo del PSOE con Juan Espadas. También aporta interesantes pistas a lo cuqui sobre los sevillanos y sevillanas. La principal es que tres de cada cuatro habitantes de esta ciudad son católicos (el 74,1%). Y más de la mitad de los consultados son de izquierda (51,3%), pero sólo algo más de la cuarta parte (27,5%) se reconoce en posiciones de derecha. La media de Sevilla está escorada al centro izquierda. Así las cosas, es normal que gane Juan Espadas, un alcalde que es católico y de centro izquierda, como la mayoría.
COMIENZA otra campaña. Ahora, las elecciones municipales. Además de las europeas, que parece como si sólo interesaran a los que van a cobrar un buen sueldo. En las municipales, funciona el aspecto cotidiano. Los candidatos ya no son Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera o Santiago Abascal. Los candidatos son personas de nuestros entornos, probablemente conocidos por muchos de sus paisanos, sobre todo en los municipios pequeños. Hay que decirlo claramente: estas elecciones no son como las generales o las andaluzas. El margen para las sorpresas es muy superior. Cada municipio es un universo, diferente a los otros.
SE suele decir que los barómetros del CIS marcan tendencias. Cuentan con la ventaja de que utilizan muestras más amplias. Cuentan con la desventaja de que se ha desprestigiado con José Félix Tezanos en la presidencia y se le acusa de estar al servicio del PSOE. Como se recordará, en las andaluzas se equivocaron, pero en las generales acertaron los grandes rasgos: el triunfo del PSOE y el batacazo del PP. Ayer publicaron una macroencuesta, que incluye las municipales en las grandes ciudades, entre ellas Sevilla. Según los resultados que hicieron públicos, Juan Espadas triunfará y saldrá a hombros como alcalde.
UNO de los errores en la gestión municipal de Cádiz ha sido desaprovechar el legado iberoamericano del Bicentenario. Existe la teoría falsa de que el 2012 no sirvió para nada. No es eso, no es eso. Quienes no han servido para nada útil en esa materia son los que vinieron después, que han desaprovechado lo que se hizo con vocación de perdurabilidad. La Casa de Iberoamérica, el Castillo de San Sebastián, el ECCO, los museos que abrieron (Litográfico, Títeres) y los que no se llegaron a abrir (Carnaval y Semana Santa), el yacimiento de Gadir que cierra cuando vienen turistas... También está mal aprovechado el Castillo de Santa Catalina, que es una joya, y que no se usa con la categoría que merece.