TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

LA evolución del atún de almadraba ha sido sorprendente. A finales del siglo pasado, nos contaban que esos atunes se pescaban en Conil, Barbate, Zahara o Tarifa, pero que se envíaban a Japón, donde eran muy apreciados. Una especie de atún del sol naciente, que se iba de emigrante con Hiro Hito y los suyos, que valoraban mejor sus virtudes gastronómicas, y que se lo comían crudo. Por el contrario, aquí el atún se comía encebollado, y bien guisado, como lo sabían hacer las abuelas, que eran las chefs del mar caseras de otros tiempos. Sin embargo, poco a poco, se fue introduciendo la cocina japonesa. Los restaurantes de la costa gaditana empezaron a arriesgarse con los tatakis, los sashimis y cosas así. Y también a la plancha del tirón.
ES sorprendente que los candidatos municipales pierdan el tiempo en hablar de proyectos utópicos, o en chorradas variopintas, mientras los problemas reales siguen pendientes. También en las infraestructuras. Proyectos muy importantes para la ciudad no van a tener solución a corto plazo. Es el caso del puente del Centenario y los túneles de la SE-40. Hay que agradecerle al director general de Carreteras, Javier Herrero, que por fin alguien haya contado la verdad. Este señor, además, conoce bien el caso, por sus vínculos sevillanos. Hay buena voluntad, pero no es suficiente.
NO se recuerda, en el Carnaval contemporáneo, una despedida fúnebre como la que ha recibido Juan Carlos Aragón Becerra. Sin duda, merecida. Puede que haya servido para valorar mejor su obra después de muerto; a él, un personaje atípico del Carnaval, que indagó en el Bien y el Mal al margen de las convenciones, en la búsqueda de sus verdades, haciendo justicia consigo mismo y con lo que él creía justo. Su muerte ha sido prematura y conmovedora, rápida y traicionera. Pero debe prevalecer el legado de un autor de Carnaval que sin duda va a tener más leyenda después de muerto, mucha más de la que le regatearon en vivo.
SIEMPRE pasa igual. En las elecciones andaluzas, en las generales y en las municipales, cuando apareció la encuesta del CIS les llovieron las críticas. Dijeron que era el chiringuito de Tezanos, donde abre la cocina del PSOE y fríe al centro derecha. Sin embargo, después aparecen los sondeos de otras casas de encuestas y sale lo mismo. Esto es como los que critican a Ángel León y a los grandes chefs, pero después donde había garbanzos con espinacas y bacalao con tomate aparecen algas exóticas y lucecitas de colores hasta en el gazpacho. Han salido varias encuestas de las elecciones municipales en Sevilla y todas dicen lo mismo. No he visto ninguna en la que Juan Espadas aparezca segundo. Es el favoritísimo.
LA historia de la temporada pasada puede repetirse. Otra vez el destino pasará por Granada, curiosamente. Ante Osasuna salieron a que no les sorprendieran. Cuando intentaron ganar, no encontraron los caminos del gol. Lo mejor de este partido es que Osasuna no ascendió en Carranza. Así se evitó hacer de palmeros, una vez más. También se frustró que Juan Villar celebrara lo que no pudo con el Cádiz en Segunda B. Aridane, que ayer estuvo infranqueable, tampoco lo consiguió en Segunda A con el Cádiz. No deja de ser anecdótico. Lo peor fue que al Cádiz se le notó mucha impotencia, falta de ideas para ganar por derecho.