TIENE mucho mérito pasar más de medio siglo en la radio, hablando con un micrófono, llevando información, compañía y cariño a personas que no te ven. Eso es lo que…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
VIAJAR en el AVE desde Sevilla a Madrid (o al revés) es como una ruleta rusa. Te puede salir bien o dejarte tirado. Lejanos quedan los tiempos en que Sevilla fue envidiada por tener la primera conexión ferroviaria de alta velocidad con Madrid. Lejanos quedan los tiempos en que Renfe…
LA culpa de que vaya perdiendo no es del árbitro, que no es el Juez Supremo, ni los jueces del Supremo. La culpa es suya, por ser tan despistado para este juego. Con tantos casos de corrupción, parece que se disputa una partida de ajedrez, cuyo final más probable será…

UNO de los alicientes más bonitos de las campañas municipales es el capítulo de promesas y paridas. En las elecciones generales parece que se difuminan entre propósitos abstractos. Por ejemplo, cuando dicen “vamos a bajar los impuestos”; o bien “vamos a mejorar la sanidad y la educación”. Y lo mejor de todo es cuando dicen: “si ganamos, vamos a crear empleo”, y la gente se lo toma a cachondeo. Lo malo es que ya lo van soltando en cualquier campaña, incluso en las municipales. No obstante, en estas elecciones cercanas, predomina lo concreto. Ayer el presidente de la Junta, Juanma Moreno, prometió que las líneas 2, 3 y 4 del Metro estarán en los presupuestos de la Junta. Poco después, Juan Espadas, prometía que el tranvía no sólo llegará hasta San Justa, sino hasta la Puerta Osario. Y se arrancó con su interés por intentar que el Papa Francisco venga a Sevilla.
LOS partidos se retrataron en el inicio de la campaña municipal en Cádiz. Así como el hijo pródigo termina volviendo a casa, los partidos regresan al lugar donde se sienten motivados. Intentan mostrar lo mejor de cada casa. A algunos se les ve el plumero, sobre todo a los más carnavalescos, como Kichi, que volvió a las puertas del Gran Teatro Falla, con Ángela Aguilera y Antonio Maíllo (en representación de Adelante Andalucía e IU), para pegar un cartel. “A ver si entramos en la final y nos dan el premio otra vez”, es el mensaje subliminal que se percibe para el gallinero, mientras que en el patio butacas sueñan con un cajonazo.
EN estos días de campaña municipal, los candidatos volverán a los barrios. En Sevilla, los barrios son como tierra de misión, donde el político acude con la intención de convertir a los incrédulos. Cuando Juan Ignacio Zoido batió el récord de los 20 concejales en 2011, todo el mundo decía que había sido gracias a sus visitas a los barrios. También se suele decir que es más fácil viajar a los barrios cuando estás en la oposición. En los barrios, algunos confunden al alcalde Espadas con el rey Baltasar y empiezan a pedirle y no acaban. Pero a todo el mundo no le va a poner un bulevar como el del Greco, eso ya se sabe.
EL empate en Riazor dejó buenas sensaciones, por su valor frente a un rival directo. Pero la forma de conseguirlo no fue de las más brillantes. Al descanso llegaron perdiendo, frente a un Deportivo que hizo lo mínimo. Con muy poco le hubieran ganado al Cádiz, de no mediar el golazo marcado por Querol, en una acción individual, cuando se temía lo peor. Tras el empate sufrió el Cádiz, y sudaron la gota gorda, por el calor y porque el Deportivo achuchaba. Al final, se llevaron un punto que es relevante, ya que permite cerrar la jornada entre los seis primeros.
EN la muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba se le ha recordado como un político que muchas veces antepuso el interés de España al del PSOE y al suyo propio. Por ello, se le ha calificado, casi unánimemente, como un hombre de Estado. Queda la impresión, al ser enaltecido como tal, de que es un político histórico, pero de otro tiempo. Una etapa ajena a la nueva política contemporánea, donde los hombres y las mujeres de Estado serían vistos como bichos raros, como unicornios rosas, o directamente como carcas desfasados. Ahora el orden es a la inversa: predomina el interés personal y partidista; y se presta más atención a la apariencia que a la búsqueda machadiana de la verdad.