HA comenzado la temporada media (o algo así) en las playas de Cádiz. Traducido significa que ya va mucha gente a tomar el sol y bañarse. Funcionan algunos servicios, pero…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
BASTARÍA con comparar el número de nazarenos que salieron en la Semana Santa de Sevilla este año con los de 2025 para llegar a una conclusión: es posible que el crecimiento esté tocando techo. Y que empiece a bajar en los próximos años. Al menos, en algunas cofradías. Los que…
LA gente ingenua pregunta: ¿cómo es posible que esté pasando lo que pasa en España y no pase nada? Pues, señoras y señores, porque en este país todo está al revés. Especialmente desde las elecciones de julio de 2023. Vivimos en el país de lo absurdo, donde Franz Kafka, si…

ES lógico que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, y su entorno se hayan mosqueado por la campaña que lanzó el PSOE, titulada “Moreno Bonilla, yo NO te creo”. Y no es sólo porque hayan utilizado el lema que en su día difundieron las feministas en apoyo de la víctima de la Manada. Lo peor es que está enfocado con toda la intencionalidad, para apropiarse, una vez más, del feminismo. Puesto que no es sólo el lema anti-Manada lo que utilizan. También hay un fondo morado que remite a lo mismo: el PSOE está con las feministas, y el presidente de la Junta, supuestamente, estaría con el machismo de la Manada. Una indignidad absoluta, para confirmar el cariz rastrero y asqueroso que está adoptando la política en los últimos tiempos.
EN aquel tiempo, se dirigió Pedro Sánchez a los españoles, y dijo: “El heroísmo ahora consiste en lavarse las manos, quedarse en casa y protegerse uno para proteger a los demás”. Eso lo dijo el 13 de marzo de 2020, la víspera de la proclamación del estado de alarma. Entonces el doctor Fernando Simón afirmó que las mascarillas no eran necesarias. En la misma línea se pronunció el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Pero dos meses después, en mayo de 2020, el presidente Sánchez dijo que había que mantener “el lavado de manos, la distancia entre las personas y el uso de las mascarillas”. ¿Por qué pasaron de ser innecesarias a imprescindibles? Porque en marzo de 2020 no había mascarillas para el público.
ES un fenómeno que se deberían tomar más en serio. Hace ya ocho años que el Arzobispado de Sevilla invitó a las asociaciones civiles cofradieras, popularmente conocidas como piratas, a iniciar los trámites partiendo de cero. Sin embargo, desde entonces, la situación no ha mejorado, sino que ha empeorado. Y está en el trance de ser todavía peor. Supongo que el arzobispo, don José Ángel Saiz, conoce bien este fenómeno. En su anterior destino, en la diócesis de Barcelona, han proliferado las procesiones civiles y las asociaciones piratas, no sólo de penitencia, sino también rocieras, al margen de los vínculos religiosos oficiales. En Barcelona, les echan las culpas a los curas, porque dicen que no les gustan las cofradías. Yo conozco a algunos obispos catalanes, y me consta que se vuelven encantados cuando vienen a Sevilla.
INDIGNACIÓN es el concepto que mejor resume lo sucedido en Barbate, tras la muerte de dos guardias civiles. La repercusión ha sido superior a otros antecedentes. Pero la indignación es como un fuego que arde y se apaga. A Grande Marlaska lo volvieron a reprobar ayer en el Congreso, tras romperse la mayoría denominada progresista. Ya le han pedido la dimisión seis veces y lo han reprobado tres. ¿Ustedes creen que le importa? Para ser efectivos en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia, hace falta sentido común, planificar las medidas necesarias, dotar de medios a los combatientes para ganar la batalla... Si se organiza una lucha, es para ganar, no para perder. Y el problema de fondo en Barbate, La Línea y las costas fronterizas gaditanas es que por ahora están ganando las mafias.
LA propuesta del alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, para que el acceso a la plaza de España sea de pago (excepto para los sevillanos) no es una locura. Se ha presentado como una ocurrencia demencial. No es eso. Se puede estar a favor o en contra, pero no es absurdo. Por supuesto que a todos nos gusta que las visitas a monumentos sean gratis, sobre todo cuando viajamos, puesto que aquí el sevillano recibe ventajas. Algunos sevillanos no visitan una exposición, ni un monumento, aunque les salga gratis, pero protestan indignados, porque protestar es bonito. El origen del mal es obvio: esta iniciativa del alcalde no es progresista.