UN dato que recuerdo para la memoria histórica del Carnaval de Cádiz: el boom de los años del esplendor se inició con la Transición democrática. Y se consolidó cuando el…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

ES lógico que haya tenido consecuencias la oleada de los alunizajes con robos en lugares tan señalaítos como el centro comercial Nervión Plaza y el Factory del aeropuerto. Es lógico porque a algunos se les han puesto los vellitos de punta, al conocer lo ocurrido. Puede que al delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, también. ¿Se acuerdan de aquel atentado terrorista en las Ramblas de Barcelona el 17 de agosto del año pasado? ¿Se acuerdan de las medidas de seguridad que adoptaron en las principales ciudades, entre ellas Sevilla? ¿Se acuerdan de la colocación de macetones que no necesitan apeo y de bolardos o marmolillos por todas partes? ¿Se acuerdan de lo que decían Juan Ignacio Zoido en Madrid y Juan Espadas en Sevilla?
SE debe reconocer el mérito allí donde aparezca. Al alcalde de Cádiz, José María González, se le debe reconocer que practica la cultura del esfuerzo. Recibió al embajador de Catar en España, Mohamed Jaham Al Kuwari, y estaba protocolariamente vestido, con chaqueta y corbata, mientras el embajador llegó sin corbata, quizá por haber escuchado ciertas leyendas urbanas sobre las indumentarias del alcalde. También es verdad que antes los embajadores de esos países árabes vestían chilaba, como si fueran de ‘Los sarracenos’ de Paco Alba, pero ya no. El alcalde evoluciona, que diría Darwin, no sólo revoluciona. Aunque por mucho que evolucione, un anticapitalista no tiene nada que ver con los fondos de inversión de Catar. No obstante, un anticapitalista daría un pelotazo si consigue vender el hotel del estadio. Inversiones más raras se han visto. Aunque no en suelo gaditano.
LA última oleada de robos en Sevilla y sus alrededores ha provocado una alarma social justificada, como se suele decir. En esta primera semana de agosto parece que han organizado un campeonato de alunizajes en Sevilla y Dos Hermanas. Asaltaron el centro comercial Nervión Plaza, y a la noche siguiente el Factory del aeropuerto. Como si participaran en una ruta de los comercios. Menos mal que todavía no han inaugurado los nuevos centros de Torre Sevilla y Palmas Altas. También es curioso que hayan robado en cinco hamburgueserías de Burger King en una semana. Si esta oleada de robos hubiera ocurrido siendo ministro de Interior el anterior (o sea, Juan Ignacio Zoido), ¿qué se diría?
HAN desaparecido las fronteras locales. Todavía existen los términos municipales, pero la realidad fluye a su manera. Por eso, es curioso que el puerto de Cádiz aspire a tener una terminal ferroviaria de mercancías en Jerez (concretamente en la carretera de la antigua azucarera de Guadalcacín). Esa posibilidad, que ya había esbozado José Luis Blanco, presidente de la Autoridad Portuaria, está planteada y pendiente de que Adif resuelva la licitación. Y lo uno nos lleva a lo otro: si el puerto de la Bahía de Cádiz puede tener una terminal de mercancías en Jerez, también sería razonable que el aeropuerto se denomine Jerez-Bahía de Cádiz. De ese modo, el puerto y el aeropuerto serían de Cádiz y de Jerez; o de Jerez y de Cádiz.
SE podría decir que el Papa Francisco ha ofrecido un regalo a María Asunción Milá de Salinas, que a sus 99 años lleva una larga vida de lucha contra la pena de muerte. María Asunción nació en Barcelona (su padre fue alcalde y presidente de la Diputación), pero se casó con Manuel Salinas Benjumea y se convirtió en una señora del barrio de Santa Cruz. Desde su casa familiar de la calle Mateos Gago, junto a su marido, emprendió una lucha activa (y a veces incomprendida) contra la pena de muerte. Todavía en tiempos de Franco. Siempre desde unas creencias católicas coherentes y consecuentes. Se afilió a Amnistía Internacional. Esa convivencia con unos y con otros a veces la perjudicó, porque algunos la vieron como si estuviera un poco chalada. Pero la inmensa mayoría de quienes la conocen la admiran desde hace muchos años. Porque, con unos y con otros, siempre ha defendido lo mismo: la vida.