ALGUNAS noticias se repiten en Cádiz cada medio siglo, o incluso antes. Parece como si la ciudad viviera en una historia cíclica. De modo que, al revisar periódicos de siglos…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SE celebra mañana la Fiesta del Trabajo. O como se denomine ahora. Esta celebración ha tenido una evolución palpable en el último siglo. En los tiempos de Franco era el día de San José Artesano. Después, cuando llegó el color y la democracia, el 1 de mayo era la gran…
LA inmigración debería ser tratada con criterios realistas y objetivos. Sin embargo, tanto la extrema derecha como la extrema izquierda incurren en un populismo que ha esparcido tópicos y leyendas. Para colmo, el PP está imitando las posiciones radicales de Vox y el PSOE copia las posiciones radicales de Podemos…

EL Gobierno de Pedro Sánchez también puede pasar a la historia como el que renunció a la soberanía española en Gibraltar. Entre torpedear el acuerdo del Brexit y bajarse los pantalones políticos, a la hora de firmar el protocolo, existen otras posibilidades intermedias. Por ejemplo, reclamar la soberanía compartida para que los gibraltareños sigan en la Unión Europea, como votaron masivamente en el referéndum. O, como mínimo, dejar constancia expresa en el documento de que España no renuncia a la soberanía, en vez de hacerse los suecos con el síndrome de Estocolmo para beneficiar al rival, como si no tuvieran nada que ver.
LA tarjeta infantil de Tussam es un gran invento del Ayuntamiento del bienestar. Un avance más en el camino para que todos los servicios municipales salgan gratis. Bueno, no gratis del todo, porque la tarjeta para niños de 3 a 11 años empadronados en la ciudad cuesta 15,50 euros y tiene validez por cuatro años, cuando se puede renovar. Si el niño o la niña no se ha hecho un hombrecito o una mujercita, se entiende. A este paso de misterio, vamos quedando menos que pagamos en los autobuses de Tussam. De hecho, pasar el bonobús recargado se está convirtiendo en un lujo. Puede que los del bonobús sean considerados ricos por Pablo Iglesias. Se espera un aluvión de niños en los autobuses urbanos, para que así se familiaricen con el transporte público, y sus papás y mamás no utilicen tanto el coche, vayan a donde vayan.
HOY se cumplen 150 años desde que el almirante Topete se sublevó en Cádiz, apoyado por el general Prim, Sagasta y otros que estaban en el lío. Al día siguiente, leyó un manifiesto, que empezaba: “Españoles: la ciudad de Cádiz puesta en armas con toda su provincia”… Y añadía: “niega su obediencia al Gobierno que reside en Madrid”. Así fue destronada la reina Isabel II. Esto, cuando lo hace la derecha, se llama un golpe de Estado. Pero cuando lo hace la izquierda, o los progresistas, se llama una revolución, como en 1868 con esta Gloriosa; o en 1934, cuando se levantaron en la revolución de Asturias contra la Segunda República porque gobernaba la derecha. Pero lo peor no es eso, sino que aparte de los métodos, seguimos igual: con las dos Españas.
EN estos días se está recordando el 150 aniversario del inicio de la Revolución de 1868, conocida como La Gloriosa. Ahí se vuelven a notar las diferencias entre las izquierdas y las derechas, pues cuando se subleva la derecha se considera un golpe de estado, mientras cuando lo hacía la izquierda, como en 1868, o en 1934 durante la Segunda República, se le denomina revolución. Incluso gloriosa. Pero no intento analizar las características políticas de aquel pronunciamiento que iniciaron el almirante Topete y el general Prim en Cádiz, sino de su influencia nefasta en Sevilla. Aquí se formó la primera Junta Revolucionaria, el 20 de septiembre, con unas reivindicaciones que hoy nos parecen hasta moderadas, pero que estropearon por el odio anticlerical que sigue vigente.
EMPATE a última hora del Cádiz, en un partido que mereció ganar. Hubiera sido muy triste perderlo, después de haber superado netamente al Albacete y crear jugadas claras de gol. Si no consiguió los tres puntos fue por la gran actuación de Tomeu Nadal, que es uno de los mejores porteros de la división. Y también porque el Cádiz buscó el gol con Carrillo y después con Lekic, hasta que Cervera puso a Dani Romera para jugar un ratito, como ya le hemos visto otras veces. A este futbolista, que marcó con un taconazo de pillería, no se le han concedido las oportunidades de las que han disfrutado otros. Es un problema de estilo. Ya se sabe lo que más gusta en el banquillo: un tronco en el área.