HA pasado sin pena ni gloria el derribo de la Verja en Gibraltar. Resulta curiosa esta indiferencia. Ha faltado pompa y boato. Acudió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recién…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
A estas horas, Francisco Vélez de Luna y su esposa, Concha, estarán preparándose para viajar a Comillas (Cantabria) y pasar allí sus vacaciones, como todos los años. Pero en 2026 es diferente. El 14 de julio (mientras España se cepillaba a Francia, en la semifinal del Mundial), en la Capilla…
RESULTA muy bonito escribir hoy sobre reconciliación, al haberse cumplido ayer 90 años desde el comienzo de la guerra civil de 1936. Aquello empezó como un golpe de Estado. Pero terminó de la manera más vil posible: con las dos Españas asesinando. Y no sólo unos u otros. Hoy parece…

UNOS mangan y otros sufren las consecuencias. El Ministerio de Transportes está en el punto de mira de las mordidas. Y todo lo de ese Ministerio huele a chamusquina. Tenemos, en Sevilla, el puente del Centenario perpetuamente atascado, haya o no haya cumbre de la ONU. Tenemos el desastre de Renfe. El 1 de julio empezaban algunos afortunados las vacaciones, y era el día en que terminaban los abonos gratuitos para los trenes de medias distancias, y ha sido el día en que han sufrido otro caos en la alta velocidad. Sí, aquel AVE, que se inauguró en tiempos de Felipe González (ese anciano al que quieren expulsar del PSOE), y que fue la envidia de Europa. Ahora es el hazmerreír del mundo.
HUBO un tiempo en el que algunos escritores ganaron el Premio Nobel de Literatura gracias a sus obras de teatro. No eran tiempos tan recios como los actuales, en los que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha convertido en el mejor autor de sainetes y esperpentos. Pues bien, un autor de teatro muy famoso fue Samuel Beckett, uno de los padres del existencialismo. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1969. Su obra más famosa es Esperando a Godot, que hoy se podría traducir al catalán como Esperant Puigdemont.
ERA ya noche de Domingo de Ramos y comenzó a llover. Manolo Bernal estaba en la Campana de Sevilla, delante del palquillo de entrada a la carrera oficial de la Semana Santa, con un micrófono de Cope en las manos. Caían las primeras gotas de lluvia, cuando llegaba el paso del Señor de las Penas, de la hermandad de La Estrella, con la banda del Rosario de Cádiz tocando detrás. En ese momento, me entrevistó y me preguntó por mis impresiones, porque yo era el pregonero de la Semana Santa de Sevilla nacido en Cádiz, y él estaba retransmitiendo la Semana Santa de Sevilla para la Cope y había nacido en Cádiz, y la banda que tocaba había nacido en Cádiz, aunque ese día comenzaba su participación en la Semana Santa de Sevilla de 2025. Eran coincidencias múltiples. Parecía que el tiempo y el espacio son ilusiones, y que el mundo no se divide en las dos partes de Villalón, sino en una sola que se mira en un espejo.
DESDE que empecé a trabajar en el periodismo sevillano, hace más de 40 años, se viene publicando que en esta ciudad faltan policías locales. También en aquellos tiempos salían procesiones extraordinarias, pero menos. Y salían cruces de mayo, pero menos, y con los familiares de los niños guiándolos para no cortar el tráfico. Y eventos variopintos también había, incluso organizaron una Exposición Universal en 1992, y un Mundial de Atletismo, y se construyó un Palacio de Congresos y un Teatro de la Maestranza… Manifestaciones siempre hubo, y de todo tipo, no sólo para denunciar la situación de los barrios hartos que son los mismos que aún siguen hartos. Pero la falta de policías locales no se ha arreglado. ¿Y saben por qué? Porque nunca son suficientes.
EN la ciudad de Cádiz todo coincide con las temáticas más diversas. Pasó con el Corpus y el Orgullo LGTBI+. Y, por si fuera poco, al día siguiente de que se recogiera la Custodia, llegó la fiesta de los Juanillos. Dicen los enemigos de Cádiz que en esta ciudad siempre hay una juerga o una huelga. No entienden que las actividades tienen sus momentos, sus calendarios y sus circunstancias. El problema de los Juanillos no ha sido convivir con una huelga, sino su decadencia. Han perdido su gracejo espontáneo, y se parecen cada año más a los Tosantos, aunque sin puestos en la Plaza. Los Juanillos están puestos en pocas plazas de los barrios.