A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
CONSTRUIR un túnel submarino en el Estrecho de Gibraltar, que conecte España con Marruecos, sería nefasto para Andalucía. Es un proyecto ventajoso para el interés marroquí y ruinoso para los españoles y los andaluces. Por eso, resulta extraño que el Gobierno de Pedro Sánchez recupere ese proyecto, que se planteó…

LA visita de los Reyes de España a Sevilla ha dejado muchas perlas, casi un collar. Está bien que conozcan los proyectos del Polígono Sur y estaría mejor que el viaje sirva para un cambio. Eficacia es la asignatura pendiente. A veces no por culpa de los proyectos, sino también de algunos usuarios residentes en la zona. Hay un eterno combate entre la cultura del esfuerzo y el trapicheo fácil, que no ayuda. El comisionado Jaime Bretón conoce el panorama, por lo que pudo aportar claves a don Felipe y doña Letizia. Allí todo es manifiestamente mejorable. Hay que tener los ojos abiertos, sin mirar a otro lado. Por lo demás, esta visita ha dejado otras cuestiones pintorescas, al margen de su contenido social.
LAS playas avanzan en la nueva anormalidad de los brotes controlados. La gente respeta, más o menos, las medidas requeridas. Y para otear el panorama están el vigilante y la vigilanta de la playa. Es la profesión más envidiada de Cádiz. Al principio se los tomaron a cachondeo, y todos esperábamos a ver si contrataban a la prima de Pamela Anderson o al cuñado de David Hasselhoff. Pero cuando se ha visto que son como la gente sencilla, ha pasado lo de siempre: envidia, cochina envidia. He leído varios reportajes sobre los vigilantes de las playas andaluzas, y es triste que sean tratados con poco cariño. No son agentes de la autoridad, no son queus como los que ponían multas por jugar a deportes de pelota, y lo peor de todo es que tampoco son voluntarios, sino que cobran a fin de mes, como los funcionarios.
EL toldo sevillano nunca fue una cuestión menor. En otros tiempos antiguos (muy anteriores a los del coronavirus), por culpa de los toldos podía caer en desgracia un alcalde. Se nota que a Juan Espadas le perdonan todo. No es raro que quiera seguir en la Alcaldía. Sólo cae en gracia. Vive plácidos domingos. Con otro, retrasar la instalación de los toldos hubiera provocado una batería de artículos de los cronistas locales, en modo arrebato de “alcalde babucha el pueblo está en la ducha”. En la ducha o en la lucha, es igual, pues se consideraba que el toldo era indispensable para mitigar las calores de Sevilla, siempre fastidiosas en junio. En la plaza de San Francisco, los toldos eran elementos anunciadores de la Fiesta Grande. Corpus sin toldos hubiera sido una herejía, como una Semana Santa sin palcos y sillas. Ruina total.
EN esta historia hay cánticos de sirena, pero también canta un gallo. La sirena es Nadia Calviño, que recorre mares entre tempestades, aspira a presidir el Eurogrupo, y ejerce como fiel guardiana del rescate de Bruselas. La sirena Nadia canta cuando le conviene, y toca la flauta, y se ha cargado el impuesto a los ricos que quería implantar Unidas Podemos. Pablo Iglesias no ha sido capaz de resistir. Ha naufragado en uno de los proyectos que presentó como irrenunciables, pero más vale un sillón de vicepresidente que estrellarse. Dicen que han aparcado la subida de los impuestos para ayudar a la reconstrucción del país. Con lo cual asumen una teoría que va contra el ideario de la izquierda: resulta que las subidas de impuestos no ayudan a reconstruir los países. Marx era más revolucionario.
PARTIDO de los que causan dolor, y de los que condicionan el futuro. Por la forma y por el fondo. Era muy importante para el ascenso. Estuvo condicionado por el árbitro Moreno Aragón, que expulsó en el minuto 22 a José Mari por una entrada que era de tarjeta amarilla. A partir de ahí, el Tenerife fue dueño de un choque que hasta entonces estaba igualado. Tuvo suerte en los momentos oportunos de marcar los goles. Pero el Cádiz no supo competir con uno menos. El entrenador, Álvaro Cervera, cometió errores, antes y después de la expulsión. Aparte de que va por el camino de otras temporadas, de más a menos.