A la parroquia de Santa Cruz, todo el mundo le dice en Cádiz la Catedral Vieja. Con razón. No sólo por su antigüedad, que procede de 1262. No sólo por…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

CON el Brexit y su repercusión en Gibraltar está pasando como con la frase del cuento, conocido como ¡Que viene el Lobo!, aunque procede de El pastor mentiroso, una fábula atribuida a Esopo. Se está advirtiendo que viene el Brexit, y nadie se lo toma en serio. Vuelven los rumores de que buscan otro aplazamiento. Organizan reuniones y visitas, como la del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, a Bruselas. Pero se ve venir que cuando el majarón Boris Johnson liquide el asunto, va a pillar en blanco al Campo de Gibraltar y al Gobierno de la Roca, con Fabián Picardo a la espera de un milagro. Y con el problema añadido de que intentarán evitar la nueva frontera.
ES mala suerte que el día en que SuperBeltrán intervino para retener a un presunto ladrón coincidiera con la okupación independentista del aeropuerto de Barcelona-El Prat. Tenemos el síndrome de Cataluña, con lo que no se habla de otra cosa. A lo mejor, si nos olvidamos un poco de ellos, se relajarían. A pesar de los indepes catalanes, Beltrán ha salido incluso en telediarios nacionales. En uno de ellos lo proclamaron “héroe por un día”. Y es que en Sevilla también hay noticias, como esta del video que circula por las redes, en el que se ve a Beltrán Pérez en acción, en la zona de Hytasa. El portavoz municipal del PP sigue como en la campaña, va de un barrio a otro. En uno descubre unas ratas, en otro unos desperfectos, y de pronto se encuentra con un presunto ladrón, que llega como caído del cielo.
LA sentencia del proceso independentista de Cataluña condicionará la campaña electoral y el futuro Gobierno. Una vez más, el debate sobre los problemas del país y de la gente (como se suele decir) quedará aparcado, a pesar de la falta de parkings. No se hablará de otra cosa en los próximos días. Como aperitivo, lo filtraron el día de la Fiesta Nacional. Serán castigados por sedición, pero no por rebelión. Ha sido como si te cuentan el final de la película en la víspera del estreno. Mala idea para la venta en taquilla. Al juez Marchena se le quedó la carita de circunstancias en el Palacio Real. En este país (o más país) no saben guardar un secreto.
NO se habla de otra cosa. Sentencia y más sentencia, a pesar de que será recurrida. Comenzó el día con un chaparroncillo, que siempre viene bien para asentar el albero y templar los nervios. La espera había sido amenizada con la oportuna filtración para los actos de la Fiesta Nacional. Es sedición y no rebelión. De modo que era como si te cuentan antes el final de la película, que por otra parte ha respondido al guión más previsible. Estar en la cárcel 13 años, como le ha correspondido a Oriol Junqueras, no es para tomárselo a guasa. Sin embargo, lo que mosquea es el cumplimiento, que ya se ha advertido que puede ser generoso (y de lunes a jueves) en poco tiempo. Las competencias penitenciarias están transferidas, y se sabía.
SIEMPRE que un concejal dimite por discrepancias con su grupo político, le reclaman que devuelva el cargo que consiguió. Se ha vuelto a ver en el caso del ya ex portavoz de Ciudadanos en Cádiz, Domingo Villero, que ha dimitido, pero continuará como concejal no adscrito. Unos se van definitivamente, incluso de la política, y otros se van del partido, pero se quedan en el Ayuntamiento, como Villero. Hay que decir, muy claramente, que está en su derecho. La legislación electoral española es rotunda en ese sentido. El acta del concejal es personal. Y sólo se puede transferir a otra persona de la lista si el titular renuncia a seguir en el Ayuntamiento, o si fallece.