CUANDO España ganó en 2010 su primer Mundial de fútbol, en Johannesburgo (República Surafricana), José Antonio Camacho (hasta entonces exfutbolista ilustre y exseleccionador de cuartos de final) pasó a la…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
RESULTA paradójico que en Sevilla se hable y polemice sobre el éxodo del centro y la turistificación, mientras se olvida una de sus consecuencias: la expansión de los suburbios en las periferias. El modelo de vivienda por el que se apuesta en los nuevos suelos remite a un modelo que…
LA gente facha está diciendo: “El sanchismo del PSOE se ha convertido ya en marxismo puro”. Y critican la coalición que los del PSOE han formado con los del Frente Amplio y otros colegas podemitas, comunistas, inquilinas y de variado pelaje para ganar en el Senado. Ah, ¿pero no habíamos…

SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por eso, al conocer el borrador de la visita de León XIV a España, que probablemente se desarrollará en el mes de junio, parece decepcionante que no se incluya a Sevilla. Más aún si se considera que se esperaba la visita del papa Francisco para el II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, tras ser invitado por el arzobispo de Sevilla y por el presidente de la Junta de Andalucía. Aunque se entendió y se disculpó su ausencia. El papa Francisco ya estaba bastante pachucho, y prefería viajar a las periferias, por ejemplo, a Mongolia, como cuenta Javier Cercas en su exitoso libro El loco de Dios en el fin del mundo. Y se le disculpó. A cambio, envió a una cualificada representación del Vaticano.
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le sirve el régimen islamista medieval de Arabia Saudí que los chavistas autocráticos de Venezuela. Tanto los unos como los otros producen petróleo. El buen negociante piensa que todo tiene un precio. Y así como ha comprado a unos chavistas, cree que podrá comprar Groenlandia, o lo que se le antoje.
LOS políticos, en su afán por conseguir votos, utilizan a veces el dinero público para ese fin. Y así estamos en unos tiempos en que la incredulidad de los votantes se combate con medidas populistas, que distorsionan la realidad. Se procura que sean medidas vistosas en la vida diaria de las personas. De modo que ofrecen premios y recompensas, a ser posible con la vitola de la gratuidad. Como si la pagaran ellos (los políticos de turno), y no todos los ciudadanos, de cuyos impuestos se nutre. Un ejemplo reciente es el del autobús urbano gratuito en el municipio de San Fernando. Una medida aplaudida, aunque con una consecuencia discutible, ya que la tendencia será a generalizarlo, y así se consolidará una vía ruinosa para las arcas municipales.
RESULTA patética la capacidad de la ultraizquierda para practicar el odio mientras se presentan como víctimas. Al parecer, en el catecismo laico del pseudo progre ahora es pecado mortal salir de rey mago Baltasar embetunado, ya que lo consideran blackface. Y si el rey mago está representado por alguien del PP todavía peor. Un ejemplo: el podemita Pablo Echenique no ha dudado en calificar como imbécil y racista a Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, por representar al rey Baltasar y teñirse de negro. Y lo peor es que también lo ha considerado racista el futuro candidato de IU, Antonio Maíllo. Entre otros politiquillos de menor rango que se han sumado al disparate.
PONER la primera piedra era una costumbre bonita, que se está perdiendo, como tantas cosas, como los habitantes de Cádiz, sin ir más lejos. ¿Por qué se están perdiendo las primeras piedras? A lo peor porque piensan que fue un invento de los tiempos de Franco. En aquellos años se practicaba mucho la ceremonia de poner la primera piedra. Y aparecía el ministro, el gobernador civil o el baranda de turno, que por una vez y sin que sirviera de precedente, se colocaba un casco de albañil y empuñaba una pala, y colocaba la primera piedra de la obra. Y, además, introducían periódicos del día del evento, por ejemplo el Diario de Cádiz, que como entonces tenía el formato de sábana, lucía mucho en el paquete.