PARECE raro que un político del PSOE ofrezca a otro del PP un acuerdo para evitar que pacten con Vox. En ese sentido, va la moción que el portavoz municipal…
LA derrota del Cádiz ante el Sevilla puede parecer engañosa. Al minuto 90 se había llegado con empate. Fue un duelo competido, en el que el Cádiz tuvo aspectos buenos…
SOMOS más papistas que el Papa. En Sevilla, una gran parte del mundo cofrade es de bandera pontificia, y gusta que venga el Sumo Pontífice, como pasó con Juan Pablo II en dos ocasiones, y que la Archidiócesis tenga un cardenal, como Madrid y Barcelona, sin ir más lejos. Por…
NADIE se debe fiar de Donald Trump. Ni sus amigos, ni sus enemigos. A todos los ha dejado con las vergüenzas al aire en Venezuela. Ha quedado clarísimo que no le importan los ideales, ni la política. Ni siquiera la economía, sólo los negocios. Y para negociar lo mismo le…

LAS protestas deben ser justas y necesarias. Además deben tener una motivación coherente. Los taxistas han perdido la unidad y en algunos casos las maneras. Ayer se vio, una vez más, con el conflicto de tráfico que montó la asociación Elite, a la que al parecer se sumaron unos 800 taxistas, entre ellos algunos procedentes de otras ciudades andaluzas. Una protesta que perjudicó el tráfico en la Ronda Histórica y la Cartuja no puede durar cuatro horas. Origina el fin contrario al deseado. Nadie lo entiende. Parece desproporcionado y provoca antipatías. No es la mejor forma de buscar apoyos en este conflicto.
EL Pacto Cádiz 2030 que ha propuesto Juancho Ortiz, candidato del PP a la Alcaldía, es una buena idea. Tiene el inconveniente de haber sido lanzada en un momento inoportuno, en pleno periodo de campañas, por lo que sus rivales lo considerarán electoralista. Habrá que esperar a de spués de las elecciones municipales para ver si los demás partidos y la sociedad civil gaditana son capaces de implicarse, lo que sería imprescindible para que tenga recorrido. Esta propuesta se parece al Plan Estratégico Sevilla 2030. Es un compendio de buenas intenciones, aunque tal vez demasiado genérico e inconcreto, lo que se debe evitar en Cádiz.
A pesar de los agoreros que le pondrán pegas, los cofrades de la Madrugada están bastante satisfechos con lo ocurrido este año. Era una prueba de fuego, con elecciones generales a poco más de una semana, y con un ambiente enrarecido por los precedentes y las medidas de seguridad. Se añadieron dos imprevistos: la detención del yihadista presuntamente embrionario y la granizada de la tarde del Jueves Santo. A pesar de todo, a las calles sevillanas salieron unas 25.000 personas más que en la Madrugada del año anterior, según los conteos de Juan Carlos Cabrera, que tenía vídeovigilancia repartida por los lugares estratégicos. Y lo mejor es que no hubo ningún incidente lamentable.
EL PP presentó su candidatura local de Cádiz. Con ella, los principales partidos gaditanos han puesto sus cartas boca arriba para las próximas elecciones municipales. El alcalde, José María González, se presenta a la reelección con el bloque de Unidas Podemos, que se denominará Adelante Cádiz. Su principal rival debe ser Juancho Ortiz, del PP, que capitalizará el voto de la oposición. Pero Fran González, del PSOE, y Domingo Villero, de Ciudadanos, también tendrán mucho que decir en lo que ocurra. No está claro el alcance de la candidatura de Vox, que ha optado por su candidata inicial, Ana Peral, después de que sonaran varios nombres de conocidos gaditanos, algunos increíbles.
EN la pasada Semana Santa se han quedado sin salir 13 cofradías y a otras seis (del Miércoles Santo) les llovió durante sus estaciones de penitencia. La Semana Santa actual está condicionada por los avances meteorológicos. La precisión ha mejorado notablemente en el siglo XXI. No me refiero a la comparación con hace medio siglo, cuando los cofrades se asomaban a la puerta de la iglesia y salían si aparecía el sol, o lo suspendían si llovía. En años no tan lejanos, se dio el caso de quedarse sin salir el Señor del Gran Poder porque existía un riesgo de lluvia del 10%. No cayó aquella madrugada ni una gota. Algunos hermanos mayores empezaron a cuestionar esos pronósticos, que les podían costar una candidatura alternativa o perder unas elecciones.